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Cómo ser una persona que motiva

Cómo ser una persona que motiva

En nuestro entorno o en el círculo donde nos desenvolvemos normalmente, o somos guiados por alguien o nos toca ser guías de algunas personas. Tanto en el ámbito laboral como en el personal se necesitan personas que sean capaces de asumir el liderazgo, y en este sentido la educación que recibimos en nuestras familias y en los centros educativos más que darnos órdenes deberían motivarnos a hacer las cosas por nuestra propia cuenta.

La diferencia entre un gran líder y otro que no lo es tanto, es que el primero motiva, intenta que las personas hagan sus deberes de una forma más adecuada, con ganas, con buena voluntad, con entusiasmo. Alguien que haga las cosas sin pasión o por la fuerza nunca inspirará a nadie a conseguir lo que quiere

Por supuesto que una persona que motiva debería dar el ejemplo y un líder no solamente busca la mejoría y evolución propia, él también ayuda a quienes lo rodean a desarrollar sus habilidades y ser mejor en lo personal y lo profesional. Allí su importancia puesto que un líder no es precisamente quien da órdenes.

No siempre alguien que motiva es quien da instrucciones que llegan a ser cumplidas, esos podrían ser llamados jefes y no necesariamente son motivadores. Pero una cosa no quita la otra; es decir, que se puede ser jefe y líder que motiva al mismo tiempo.

Uno de los aspectos más importantes que causa un motivador, es que crea una armonía a su alrededor. Si este tiene buen carácter, sabe escuchar, se atreve a emprender nuevos proyectos y ayuda a su contexto, ya tiene las cualidades necesarias para que el trabajo sea hecho con ganas, con buen humor, que es como mejor queda lo realizado. Creo que todos alguna vez hemos tenido un jefe o un profesor amargado y cuando alguno de ellos desean ser obedecidos, muchas veces quienes obedecen hacen la tarea sin querer hacerla, y por lo tanto no queda perfecta. Hasta la comida cuando se hace con amor queda más sabrosa. Así es la mayoría de cosas en la vida, por no decir todo lo que hacemos; lo que hacemos con gusto nos queda mejor que lo que realizamos por obligación.

Otras veces sucede que quienes mandan no escuchan a quienes son mandados. Ante todo debemos decir que todos somos seres humanos y tenemos defectos y tropiezos. Entonces un líder debe también colocarse en los zapatos de a quienes quiere liderar. Saber escuchar las propuestas de los demás, por ejemplo un obrero puede tener una idea para mejorar el trabajo para que todos salgan beneficiados y a veces no son tomados en cuenta por culpa de un jefe que no escucha. De igual modo cuando alguien presente excusas porque no realizó cierta actividad, debemos intentar ser comprensivos.

En fin, que una persona que motiva y lidera un grupo no solamente debe tener grandes capacidades en el ámbito en el que se  desenvuelve, también debe tener grandes virtudes como ser humano. Si existe un gran motivador, todos ganan.

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