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Diferencias entre tristeza y depresión

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Diferencias entre tristeza y depresión

Dilemas, Lifestyle, SE TÚ

abril 28, 2018

La tristeza y la depresión son cosas distintas pero que tienen muchas cosas en común, esto puede causar  malas interpretaciones y confusión. La diferencia entre ambas no solo se da mediante la expresión emocional que cada una causa, también radica en los motivos psicológicos que dan pie a estas dos emociones.

A pesar de que estas dos emociones suelen confundirse, hay diferentes señales que permiten saber cuándo una persona está  triste o deprimida, muchas veces ni nosotras mismas tenemos claro que es lo que estamos sintiendo cuando se nos presentan estos sentimientos.

¿Cómo saber qué es lo que estoy sintiendo?

A continuación te vamos a explicar un poco como puedes saber si estás simplemente triste o si padeces de un trastorno depresivo.

1.- La depresión es un trastorno psicológico y la tristeza es solo uno de los síntomas que la acompaña. Una persona depresiva presenta una crónica sensación de desazón y malestar, incluso en los momentos de relativa “felicidad”. Para ser diagnosticada con depresión, debes por lo menos durante seis meses continuos sentir estos síntomas.

2.- La tristeza puede ser pasajera, es relativamente común. Este sentimiento se presenta cuando estamos pasando por alguna circunstancia difícil  o si nos han herido y llorar es normal en estos casos. Incluso puede aparecer sin motivo aparente por algún cambio hormonal o porque tenemos un mal día.

3.- Pruebas de neuroimagen, mediante esta técnica es sencillo detectar cuando una persona es depresiva. El cerebro de una persona sana, tiene un nivel de activación de las funciones cerebrales más altas que de una persona con depresión.

4.- Abulia, esta viene del griego αβουλία: «no-voluntad», y como dice la palabra es la falta de iniciativa y energía para realizar cualquier actividad diaria. Cosas sencillas y rutinarias como ir al trabajo o hacer compras, se vuelven en algo imposible de realizar para una persona que está sufriendo depresión. Aunque a una persona que está pasando por un momento difícil le cuesta también seguir su rutina, es algo temporal. Si pasas meses con apatía, podrías estar pasando por una depresión.

5.- excesiva tristeza. Si un momento de tristeza se prolonga por mucho tiempo, nos puede llevar a una depresión, perder a un ser querido u otra situación traumática nos puede empujar a este estado.

6.- La depresión necesita terapia, la tristeza no. La depresión es un trastorno serio que necesita de ayuda médica.

Si sientes que tienes meses con todas estas emociones de desosiego que van más allá de la tristeza, busca ayuda. Con el apoyo de un profesional y de tus seres queridos es posible superar una depresión.

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¿Cuanto dura una emoción? Emociones Alegría Tristeza Miedo Emoción

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¿Cuanto dura una emoción?

Lifestyle, SE TÚ, Sexo & Relaciones

marzo 3, 2018

No somos robots, los seres humanos experimentamos distintas emociones a lo largo del día y quién diga que permanece imperturbable las 24 horas, sencillamente está mintiendo. Pretender aparentar que siempre estamos bien y de buen humor es un falso positivismo bastante cruel que tiene sus consecuencias en el bienestar emocional.

Así como la alegría nos sorprende constantemente, existen otras emociones básicas que “nos avisan” o nos alertan sobre algún cambio o aspecto importante en nuestra vida, es decir, cada sentimiento tiene algo que decirnos y estos son:

  1. Alegría: logro o satisfacción por obtener algo que se desea
  2. Miedo: amenaza o peligro
  3. Tristeza: cambios profundos
  4. Enfado: algo está saliéndose de tus límites
  5. Asco: algo está atentando contra tus valores
  6. Sorpresa: descubrimientos, oportunidades

Según la neuroanatomista Jill Bolte Taylor una emoción dura 90 segundos de acuerdo a los efectos químicos asociados a dicha emoción. No obstante algunas personas pretender negarse a muchas de esas emociones por ser negativas, no las quieren sentir, no desean experimentarlas por estar en permanentemente en un falso estado positivista ¿El resultado? Una extenuante carga emocional que merma su calidad de vida y provoca estragos en la salud.

Por esa negativa de aceptar todas las emociones, incluso las más amargas, es que vemos personas que aparentan ser muy felices y de pronto caen en una terrible depresión. El tema no es dejarnos arrastrar por una emoción sino aceptarla y procesarla.

Las emociones no procesadas enferman, carcomen por dentro, he ahí la importancia de gestionarlas correctamente ya que inclusive, muchos aseguran que esta es la causa de males terribles como cáncer y tumores.

La meditación, el mindfulness entre otros, son herramientas que nos ayudan a aceptar las experiencias que nos tocan vivir,a despejar la mente y a encontrar la paz, porque sólo una mente en paz podrá gestionar mejor sus emociones y valorar la belleza de la vida.

Somos vulnerables, eso nos distingue sobre las piedras y la inteligencia artificial, y las emociones de una u otra manera nos guían en el camino porque todas ellas tienen su opuesto, para la felicidad la tristeza y para el miedo la valentía. Reconócelas y aprécialas.

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Señales de que estas muy estresado Estrés Salud Enfermedad

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¿Es hambre o ansiedad?

Belleza, Bienestar, Foodie, Lifestyle, SE BELLA

septiembre 1, 2017

Que nos den repentinos antojos o inexplicables bajones de apetito, puede deberse a varios factores pero uno de los que quizás no tomamos en cuenta es el de la ansiedad. Es decir, nuestro estado emocional influye sobremanera en la relación que llevamos con la comida ya que tanto las emociones, como la sexualidad y el hambre son reguladas por el hipotálamo y por ende, si tenemos la mente saturada de tristeza, angustia o preocupación, las demás funciones que regula esta parte del cerebro se verán afectadas.

En cuadros depresivos lo más natural es que las ganas de comer desaparezcan pues es como si tu cuerpo te dijera que ya no tiene ganas de vivir y que ya nada le es placentero. En cambio cuando permanecemos preocupadas y angustiadas tendemos más a querer saciar esos sentimientos a través de la comida, llenando vacíos internos mediante los alimentos que nos aportan una relajación o distracción pasajera.

Tanto el querer atragantarse de comida como la repulsión a esta son las dos caras que pueden incluso esconder algún tipo de depresión a mayor o menor escala. Digamos que es un círculo vicioso con una causa que aún no está bien definida, por eso que en ocasiones quieres comerte todo lo que esté a tu paso, luego te das cuenta que exageras, te arrepientes y no te provoca consumir nada, pero cuando se te olvida empiezas a cargarte poco a poco de estrés y empieza de nuevo la espiral.

Lo más probable es que las personas que comen por ansiedad hayan desarrollado este trastorno a lo largo de su crecimiento. Seguramente aprendieron a encontrar placer, relajarse o liberar tensión sólo frente a un plato de comida.

Señales de que estás comiendo por ansiedad

  • Todo el tiempo estás pensando en comer, aunque acabes de hacerlo.
  • Te preocupan tus hábitos alimenticios porque sabes que lo estás haciendo mal.
  • Vives comparando tu físico con el de los demás
  • En momentos de nervios o aburrimiento corres a buscar algo de comer.
  • Te sientes culpable cuando comes.
  • Buscas evadir el tema de las dietas o ejercicios.
  • Comes más rápido que los demás.
  • No sabes cuando es hambre o antojo
  • Te da sueño después de la comida.

El método más efectivo para dejar de utilizar la comida como instrumento para tranquilizar tu ansiedad, es buscar el equilibrio físico y emocional. Desarrolla hábitos que reformulen tu relación con la comida, ponte en forma, comienza las clases de Yoga ¡utiliza todas las herramientas que estén a tu alcance para relajarte! Sólo así volverás a disfrutar cada platillo por sus sabor y no para calmar el estrés.

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Lo que es y lo que no es el Perdón Perdon Perdonar Rencor

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Síntomas de un adolescente deprimido

Lifestyle, SE TÚ, Ser Mamá

enero 18, 2017

La depresión se describe como ese estado de profunda tristeza, melancolía, aislamiento social y malestares físicos que permanecen en el tiempo y que afectan la calidad de vida de quien la sufre. Todos en algún momento hemos pasado por etapas tristes, pero de ahí a estar deprimido hay un largo trecho. Los hijos, adolescentes en especial, pueden llegar a experimentar este sentimiento incluso sin que sus padres lo perciban.

Algunos se preguntarán ¿Cómo una mamá no se da cuenta de que su hijo está deprimido? Pero si pasa, y es que las tareas diarias, responsabilidades, falta de tiempo y comunicación, pueden ser barreras que le impidan notar que su pequeño está sufriendo.

Las razones por las que un joven se deprime varían. La depresión se desencadena en ellos producto de los cambios hormonales propios de su edad, presiones en la escuela, Bullying, problemas familiares, traumas de la infancia y rechazo social, entre otros motivos. Lo cierto es que durante esa etapa de crecimiento se está formando su personalidad, por lo que es muy importante que sus representantes estén atentos a los síntomas de un adolescente deprimido.

  • Cambios de ánimo repentinamente

Los cambios bruscos de ánimos o los bajones emocionales son normales en la depresión. Si tu hijo está deprimido, generalmente se ve a la defensiva, lleno de ira y con una actitud negativa ante todo. Tampoco acepta críticas aunque estas sean por su bien.

Manifiesta sentirse incomprendido, se aísla, parece que no le presta atención a nada, actúa con desgano, se agita o irrita fácilmente y desafía la autoridad o los castigos impuestos a consecuencia de sus actos.

  • Cambios de apetito

Probablemente notarás que tu hijo nunca tiene hambre o come muy poco durante el día. También se puede dar el caso de que coma compulsivamente producto de la ansiedad. Lo cierto es que verás cómo sus hábitos alimenticios cambian drásticamente.

Paralelo a estos cambios de apetito, el adolescente procurará dormir más horas de lo habitual como método para aislarse, estará agotado y le faltará energía.

  • Cambios en la concentración

Comenzar una actividad y mantenerse en ella es casi un imposible para él.  La memoria le falla, no es constante ni en la escuela ni en las tareas de casa, fácilmente se aburre y no cumple sus objetivos. Comienza a bajar las calificaciones y hablar sobre ello se vuelve un conflicto seguro.

Junto a esto, comienza una repentina irresponsabilidad por sus acciones y cada vez se hacen más frecuentes las conversaciones sobre muerte y suicidio. Quizás revisando entre sus lecturas o computadora encontrarás material sobre ello.

  • Soledad y falta de amigos

A esa edad es normal que nuestros hijos quieran andar con sus amigos para arriba y para abajo. Pero si tu hijo está deprimido verás que cada vez se encuentra más y más solo. No comparte con sus compañeros de clase o de hobbie (si es que lo tiene) y prefiere encerrarse que salir a pasear.

Su cuarto se vuelve su cueva, su refugio y tiene más “amistades” en las redes sociales que en la vida real. Tampoco se interesa por primos, hermanos o vecinos.

  • Baja autoestima

Sí, en la adolescencia uno nunca está satisfecho con su cuerpo. Que si quiere ser más alto, más atlético o más “bonito”. Pero si ves que tu hijo se desprecia a sí mismo, hace comentarios muy negativos sobre su imagen o se culpa de manera irracional por fracasos, lo más probable es que este deprimido.

La baja autoestima es un rasgo característico de la depresión y hay que atacarla de inmediato antes que genere consecuencias fatales.

  • Se escapa de repente

¿Huye, se escapa sin dejar rastro, desaparece sin que nadie sepa dónde esta? Definitivamente no es normal que tu hijo quiera escapar del que debe ser su lugar seguro, es decir, su hogar. Mucho menos que se pierda sin que sus propios padres sepan dónde encontrarlo.

La pregunta debería ser ¿de qué o quién huye? Los papás deben estar alertas en este aspecto de manera especial y vigilar los lugares que frecuenta y los posibles refugios que consiga.

Si estos síntomas encajan con la conducta de tu hijo y sospechas que está deprimido, es necesario que acudas a un especialista lo antes posible. La depresión cada día se hace más frecuente en los adolescentes y lamentablemente sus consecuencias pueden ser fatales, ya que podrían hacer daño o hacerse daño a sí mismos. El suicidio en esta etapa es más común de lo que pensamos, así que a dedicarle más tiempo y observación a los hijos para que mañana no lamentemos su ausencia.

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