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Cómo sanar las heridas de la infancia

Cómo sanar las heridas de la infancia Infancia Niñez Heridas

La infancia es una etapa importante de nuestras vidas y mucho de lo sucedido en esta época nos afectará por el resto del tiempo que nos quede por vivir. Durante este tierno período es cuando se forma el carácter de una persona, estos son los años en donde  aprendemos cosas como vocabulario, significados, letras y números, pero también emociones, pensamientos y conductas.

A partir de estas vamos formando nuestra personalidad y autoestima que se ven reflejadas más adelante en la manera cómo relacionarnos con otros y en los desafíos que nos toca enfrentar en la vida. Si todo lo vivido fueron experiencias dolorosas y traumáticas, estas son que las que se convierten en las heridas emocionales del presente.

Generalmente, es muy difícil afrontar problemas emocionales como separaciones, traiciones, humillaciones, injusticia o abandono, y si no tenemos las herramientas necesarias para lidiar con estos escenarios se hace algo realmente insostenible que pueden hacer de nuestra vida un infierno.

Quizás sientas que no has podido curar esas heridas por más que lo hayas intentado y aún sigan doliendo, no es sencillo, pero no imposible. Lo importante es que reconozcas tu dolor, sepas con claridad qué es eso que te está haciendo daño para poder enfrentarlo y seguir adelante.

Lo primero es no buscar responsables, no enfoquemos nuestra atención en culpar a los padres u otros adultos que nos criaron, lo que queda ahora es hacernos responsables de nosotros mismos, hay que tomar consciencia de que lo que queremos o no en nuestra vida.

Heridas emocionales de la infancia

Estas son las heridas emocionales comunes que se experimentan en la niñez y que pueden estar afectándote en la actualidad:

  • Miedo al abandono
  • Rechazo
  • Bullying
  • Promesas no cumplidas
  • Traición
  • Injusticia
  • Maltrato

Si sientes que alguna o varias de estas son las que te están afectando emocionalmente, a continuación te vamos a ofrecer una ayuda para que puedas iniciar con el proceso de sanar tus heridas.

Sana tus heridas emocionales y fortalece tu autoestima

1.- Acepta a las heridas como parte de ti, reconócelas

Reflexiona sobre ellas, con la expectativa de que lograrás cambiar y mejorar. Puedes escribirla, explícate a ti misma como te han afectado, cómo afectan tu vida y evitan que sigas adelante, incluso exterioriza cómo te sentiste con el trato que te dieron en tu infancia y cómo te sientes ahora.

Acepta que no eres mejor ni peor solo porque hay algo en tu vida que te hace daño, quizás te haya costado mucho trabajo levantar esa coraza a tu alrededor para disminuir el daño en ese momento y evitar que te hagan más daño ahora, pero ya es momento de avanzar y dejar ir todo.

  1. Acepta que te haces daño al culparte

No te puedes desgastar buscando constante culpables, pierdes energía que es mejor utilizar para sanar tus heridas. Perdónate, es lo primero que tienes que hacer antes de perdonar a los demás, este es el paso más importante para lograr pasar la página y curar tu corazón.

Si te abres paso a la autocomprensión estarás desarrollando cualidades no solo por ti y para ti, sin darte cuenta lo estarás haciendo hacia otros, lo que provocará un bienestar en todos los aspectos emocionales de tu vida.

3.- Date permiso para enfadarte con los que te lastimaron

Antes dijimos que no debes buscar culpables, pero si debes asumir ese enfado, no lo dejes dentro de ti porque te hace daño y te consume, perdonarte a ti misma te llevará a perdonar a los demás. Crear odio y resentimiento dentro de nosotros son dos actitudes tóxicas que incluso pueden afectar la salud.

  1. Transforma tu vida

Luego de aceptar tus heridas y haberte perdonado, toca seguir adelante. Aprende de tus experiencias y empieza a construir tu futuro.

5.- analiza cómo fue tu vida con las heridas y observa como lo es ahora sin ellas

Piensa como en todos esos años te aferraste a esas heridas, controlaban cada momento de tu vida. Ahora ya ve tu verdadero yo, sin armaduras. No te juzgues ni te critiques, simplemente enfócate en sanar.

No renuncies a los amigos y personas que te aprecian y te aceptan como eres, ábrete con ellos… No tengas miedo de confiar.

Recuerda que los cambios profundos requieren de mucho esfuerzo, pero vale la pena afrontar lo que no nos hace felices y asumir que algo debe cambiar.

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