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Rasgos de los consumidores modernos

Las reglas del mercado han cambiado y el comportamiento del consumidor también. Hay otros modos de comunicación e interacción con los usuarios, plataformas sociales más cercanas y dinámicas totalmente distintas a las de hace una década.

La revista Forbes señala que desde los años 80 hay un término rondando en el mundo del marketing “prosumer” (el acrónimo de productor y consumidor, por sus siglas en inglés), que en simples términos describe el cambio de paradigmas en los modelos de negocios.

Actualmente, los consumidores son los influenciadores que las empresas y publicistas deben alcanzar para el éxito de una campaña, producto o servicio, y es que la era del comprador pasivo ya pasó, ahora todos expresan su opinión, no se conforman con la versión de las compañías; investigan, comparan y hacen transacciones pensadas.

Para comprender esta dinámica, les presentamos nueve rasgos de los consumidores modernos:

  • Hiperinformados

Con acceso a internet las 24 horas y los siete días, tiendas en línea gigantescas en todo el globo terráqueo y un caudal de información a un clic de distancia, cuando un cliente acude a su negocio o ingresa a su sitio web o perfil en redes sociales ya investigó acerca del producto o servicio que ofrece, por lo que no necesita ser persuadido a la “antigua”, necesita más bien inspiración, empoderamiento y el respaldo que le haga entender que se trata de la decisión correcta. ¡Asesoría es la palabra clave!

  • ‎Hiperconectados

El cliente llega al establecimiento con un smartphone a la mano. Contrasta y verifica la información que recibe al instante y quiere contrastar su oferta con la de la competencia. En este sentido toca distinguirse del resto para sobresalir. El plus puede estar en el servicio al cliente, costos, promociones y la experiencia. ¿Qué lo diferencia a usted del montón? Ese es el punto.

  • ‎Infieles

Ya no hay consumidores “casados” con marcas. En mercados altamente competitivos, el cliente sabe que tiene la razón y, por ende, el poder. No basta con conquistarlo; la tarea es valorarlo mediante estrategias de fidelización y una propuesta de valor que los demás comprendan. La escucha es vital en este aspecto.

  • ‎Buscadores de experiencias

Atrás quedó la típica transacción de compra y venta. Las personas buscan experiencias y ser parte del concepto de la compañía, otra estrategia de fidelización que puede dar muchos frutos. Dicen que “no se trata de los productos que vendes sino de las emociones que generas”.

  • ‎Conversadores

Todo gira en torno a conversaciones y pueden ser en torno a experiencias positivas o negativas. No en vano, grandes marcas siguen apostando al boca en boca como forma de promocionarse y hasta las compañías más exclusivas apelan a esta alternativa. Proporcionar experiencias agradables es urgente. De lo contrario, los clientes se encargarán de la mala publicidad, por el medio que sea. Hay un principio que reza: “Un cliente satisfecho atrae dos más. Pero uno insatisfecho, aleja ocho”.

  • Confían en experiencias de otros consumidores aunque sean desconocidos

Existen miles de directorios y plataformas en internet que permiten a los usuarios dejar comentarios acerca de sus experiencias de compra  y muchos los suelen consultar antes de adquirir productos, servicios, viajes, reservas de hoteles, entre otros. Un comentario positivo o negativo de internet puede influir en la decisión de compra de un cliente potencial, sin importar que la opinión venga de un desconocido.

  • Respetan las marcas honestas y éticas

Este tipo de consumidores aprecia la honestidad y está dispuesto a confiar en las marcas que les brindan información útil y de valor para tomar decisiones a la hora de la compra.

Una muy buena estrategia para ganar la confianza del mercado es hacer marketing de contenidos y educar al cliente con respecto a nuestro producto y cómo sacarle el máximo beneficio.

Por otra parte, el mercado actual está dispuesto a dejar de consumir marcas que pongan en riesgo el medio ambiente o que sean poco éticas.

  • Les gusta comprar, pero no que les vendan

Al consumidor le gusta sentir que tiene el control del momento y detesta que el vendedor pretenda obligarlo a comprar como sea. El trabajo del vendedor tiene que enfocarse a despertar emociones, deseos y sentimientos que impulsen al cliente a tomar su decisión de compra, porque si lo obliga, el consumidor bloqueará por completo cualquier intención de compra y buscará la manera de huir del lugar.

  • Viven comparando

El consumidor moderno se caracteriza por consultar diversas opciones y comparar precios y calidad antes de tomar la decisión que más le satisfaga. Por lo tanto, los dueños de negocios deben conocer su industria y a la competencia, para tener en claro cuáles son los puntos clave de las propuestas de valor de otras empresas y así enfocar su estrategia de ventas hacia elementos a su favor que influencien en la decisión de compra.

En resumen, el consumidor espera ser escuchado, prefiere las marcas honestas que brindan información de valor a sus consumidores y son mediadores en orientarlos para saber cómo darle mejor utilidad a los productos o servicios de su catálogo. Ama comprar, pero no le agrada que le vendan; indaga, compara y espera ser de influencia.

La responsabilidad social y ética ambiental completan la lista de requerimientos del cliente actual. Las marcas ecológicamente y socialmente comprometidas hacen la diferencia.

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