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Comentarios (0) Lifestyle, SE TÚ, Ser Mamá

Mi hijo no sabe qué estudiar ¿Cómo lo ayudo?

Si hay un momento difícil pero hermoso en la vida de cada uno de nosotros es ese paso que damos hacia la madurez al elegir una carrera universitaria. Tal proceso es decisivo y por ello debe realizarse de forma minuciosa y consciente debido a que influirá poderosamente en nuestro futuro.

Según diversos estudios la mayoría de aulas en los primeros años de carrera están abarrotadas de estudiantes, sin embargo al pasar el tiempo, va disminuyendo la matrícula; este fenómeno radica en una mala elección por parte de los alumnos al momento de optar por una profesión.

Muchas son las razones que pueden llevar a nuestros hijos a inscribirse en una carrera que no les gusta, entre ellas mantener una tradición familiar, tomar la licenciatura que su papá o su mamá hubiese querido en su momento estudiar, situación económica, ubicación geográfica o poca información sobre las opciones de estudio. Lo cierto es que el acompañamiento oportuno del núcleo familiar en ese momento es de suma importancia.

Hay chicos a los que no les cuesta decidirse por una carrera, ya que desde pequeño se han destacado en un área o se han mantenido familiarizados con lo que les gusta. Sin embargo, hay otro grupo al que no se le hace tan fácil la cosa. Es aquí donde como mamá debes:

Indagar sobre sus preferencias

¿Quién mejor que tú para saber lo que le gusta y lo que no a tu hijo? ¡Nadie! Las mamás sabemos cuáles son las preferencias de nuestros hijos, qué tipo de personalidad tiene, lo que le interesa y sus talentos naturales.

En base a estos datos que venimos recogiendo desde que nacieron, debemos orientarlos e indagar en sus aptitudes para que ellos mismos descubran qué carrera estudiar. Puedes sugerirle algunas pero sin presionarlos o imponerle nada, muéstrale por qué tú crees que sería bueno en determinada profesión, motívalo a investigar y si es posible, dispón de un tiempo y espacio especial para que se familiarice con los oficios que le gustan.

Si tienes algún familiar o conocido que haya estudiado esas profesiones que están en la lista de posibles, pues planea un encuentro y pídele que hable con tu chico sobre las tareas, labores, salarios, posibilidades de crecimiento, dificultades y valores de su carrera. De esta manera echará un vistazo más cercano a lo que puede ser su futuro, dependiendo de la elección que haga.

Visitar universidades

El tiempo de calidad compartido entre padres e hijos es invaluable. Un momento tan crucial y determinante en la vida de nuestros pequeños merece tomárselo con especial dedicación y disposición. Lo mejor para que el chico vaya visualizando lo que será su posible espacio académico durante varios años, es ir a visitar las distintas casas de estudio que ofertan esas carreras que le llaman la atención.

Luego de que definan las opciones, planeen un tour por las universidades que ofrezcan esas licenciaturas que le atraen, averigüen los planes de estudios, actividades extra cátedra, becas y futuras especializaciones.

No vayan de pasadita ni apurados, dense su tiempo para respirar el ambiente propio del sitio, conocer sus áreas, analizar el tipo de estudiantes que asisten. ¡Disfruten!

Pedir la opinión del experto

Optar por la opinión de un profesional del área, siempre será una buena elección. Resulta que a veces ese proceso de elegir carrera se torna un poquito más difícil de lo normal y vemos como a nuestro hijo le cuesta mucho decidirse o saber qué es lo que realmente le gusta. En estos casos, un orientador vocacional tendrá las herramientas indicadas para ayudarlo en este proceso tan importante para su futuro.

Pruebas psicométricas, test de personalidad, exámenes vocacionales y un sin fin de recursos pueden ser usados en una consulta de orientación para que el chico identifique sus talentos y aptitudes, que lo empujarán hacia esa decisión crucial de saber para qué es bueno.

No es nada del otro mundo, por lo general los institutos de educación media tienen departamentos de orientación vocacional, pero si donde asiste tu hijo no tiene esa figura, puedes buscar psicólogos especializados que también le servirán.

Darle tiempo y libertad

Lo peor que puedes hacer como madre es presionar a tu hijo para que elija una profesión que a ti te gusta (que a él no) y que además lo haga rápido. Es necesario que seas un poco flexible y que dejes que él mismo tome sus decisiones. Esto no significa dejarlo solo y a la deriva, pero si debes respetar la elección que haga y el tiempo que le lleve hacerlo.

Preocúpate por orientarlo, motivarlo, darle alternativas y consejos. ¡Ayúdalo! pero no hagas una pesadilla de algo que para él debe ser un bonito proceso. No puedes robarle su derecho a equivocarse (si eso pasa) ya que forma parte de la vida y él debe aprender también de sus propios errores. Dale un margen de tiempo para que asuma sus fracasos.

En ocasiones los estudiantes que están eligiendo carrera notan que su elección no los satisface, pero continúan por miedo a decepcionar a sus padres. Esto sin lugar a duda forma profesionales frustrados y mediocres en sus trabajos. Eso no es lo que queremos para un hijo ¿cierto?

Sobre la importancia de saber elegir

Decidirse por una carrera representa la elección de un modo de vida, esta va estrechamente ligada con respecto al futuro del joven en todos los aspectos como el social, económico, laboral y hasta su éxito como individuo. Por la complejidad e importancia del asunto, es normal que tu hijo se sienta incapaz o temeroso, es ahí cuando entran las figuras paternas en juego motivándolo y aupándolo en su momento crucial.

En efecto, la profesión que tu hijo elija puede determinar desde el lugar donde viva o las relaciones interpersonales que tenga, y eso es algo que debe tener claro desde que comienza su búsqueda. En cuanto a ello, hay padres que sienten miedo si, por ejemplo, su pequeño escoge una carrera que la dictan en otro estado o provincia, o decide irse a estudiar fuera del país, ya que no estarán ahí para proteger a su retoño, sin embargo, más allá de ese instinto de protección, deben aceptar que esta etapa forma parte de su vida y que nadie se la puede robar.

Alégrate como mamá porque tu hijo está creciendo y ya comenzará a labrar su camino solo. Mantente presente en este momento tan importante para su vida y préstale todo el apoyo posible para que salga victorioso.

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