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¿Es hambre o ansiedad?

Señales de que estas muy estresado Estrés Salud Enfermedad

Que nos den repentinos antojos o inexplicables bajones de apetito, puede deberse a varios factores pero uno de los que quizás no tomamos en cuenta es el de la ansiedad. Es decir, nuestro estado emocional influye sobremanera en la relación que llevamos con la comida ya que tanto las emociones, como la sexualidad y el hambre son reguladas por el hipotálamo y por ende, si tenemos la mente saturada de tristeza, angustia o preocupación, las demás funciones que regula esta parte del cerebro se verán afectadas.

En cuadros depresivos lo más natural es que las ganas de comer desaparezcan pues es como si tu cuerpo te dijera que ya no tiene ganas de vivir y que ya nada le es placentero. En cambio cuando permanecemos preocupadas y angustiadas tendemos más a querer saciar esos sentimientos a través de la comida, llenando vacíos internos mediante los alimentos que nos aportan una relajación o distracción pasajera.

Tanto el querer atragantarse de comida como la repulsión a esta son las dos caras que pueden incluso esconder algún tipo de depresión a mayor o menor escala. Digamos que es un círculo vicioso con una causa que aún no está bien definida, por eso que en ocasiones quieres comerte todo lo que esté a tu paso, luego te das cuenta que exageras, te arrepientes y no te provoca consumir nada, pero cuando se te olvida empiezas a cargarte poco a poco de estrés y empieza de nuevo la espiral.

Lo más probable es que las personas que comen por ansiedad hayan desarrollado este trastorno a lo largo de su crecimiento. Seguramente aprendieron a encontrar placer, relajarse o liberar tensión sólo frente a un plato de comida.

Señales de que estás comiendo por ansiedad

  • Todo el tiempo estás pensando en comer, aunque acabes de hacerlo.
  • Te preocupan tus hábitos alimenticios porque sabes que lo estás haciendo mal.
  • Vives comparando tu físico con el de los demás
  • En momentos de nervios o aburrimiento corres a buscar algo de comer.
  • Te sientes culpable cuando comes.
  • Buscas evadir el tema de las dietas o ejercicios.
  • Comes más rápido que los demás.
  • No sabes cuando es hambre o antojo
  • Te da sueño después de la comida.

El método más efectivo para dejar de utilizar la comida como instrumento para tranquilizar tu ansiedad, es buscar el equilibrio físico y emocional. Desarrolla hábitos que reformulen tu relación con la comida, ponte en forma, comienza las clases de Yoga ¡utiliza todas las herramientas que estén a tu alcance para relajarte! Sólo así volverás a disfrutar cada platillo por sus sabor y no para calmar el estrés.

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