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Consejos para motivarte al emprender

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Cuando decidimos emprender, debemos tener claro que ante nosotros se abre un mundo de emociones intensas que van de subidas a bajadas en un 2×3. Puede ser que un dia nos vaya súper bien y todo nos salga a pedir de boca como puede que el siguiente sea un total desastre.

 

Perder dinero, ser traicionado por socios, que la competencia te de una estocada o quedar mal con el pago de tus proveedores, son sólo algunas de las cosas que los emprendedores deben enfrentar y que, como a cualquiera, le bajan el ánimo y los hacen desistir.

El asunto de la automotivación en el emprendimiento viene de la mano con la pasión, fuerza, constancia y energía que le imprimas a ese proyecto que estás intentando sacar adelante. De TODOS los errores se puede sacar un aprendizaje que si se aplica, hará que el estrés, sufrimiento, frustración y dolor, al final valgan la pena.

A unos los mueve el dinero mientras que a otros un sueño

Ahora bien, no todos los empresarios están motivados por la misma razón, a unos los mueve el dinero mientras que a otros un sueño. El hecho es que los startups están de moda y todos los emprendedores desean convertirse en el próximo Steve Job.

Hablando del papel que tiene el dinero en la motivación al emprender, una reciente investigación de la Dra. Kathleen Vohs de la Universidad de Minnesota reveló que quienes aman el dinero son más individualistas y poco colaboradores, además de que les cuesta trabajar en equipo y como los emprendedores solitarios no son exitosos, hay que ir a la raíz de cuales son las cosas que los motivan, sobre todo en tiempos de crisis.

Sabiendo esto, entendemos que el dinero sólo es uno de los estímulos pero no el más importante, hay otras cosas que nos impulsan y que tienen más peso que las ganancias:

  • La emoción de competir
  • La búsqueda de aventura
  • El placer de la creación
  • La satisfacción del trabajo en equipo
  • El anhelo de realización personal y el reconocimiento

Pero… ¿qué pasa cuando se nos bajan los ánimos y queremos tirar la toalla? Emprender es una elección y no es la más fácil, así que es absolutamente normal pasar por etapas de desesperanza y desmotivación, lo que debes hacer en ese caso es:

  • Reconocer tus logros

El simple hecho de haber dado el paso hacia el emprendimiento ya es todo un logro, pues avanzaste y no te quedaste en tu zona de confort como muchos otros ¡Te atreviste! ¿A cuántas personas conoces que se conformaron con ser asalariados?

No todo el mundo tiene las agallas ni la determinación de lanzarse sólo al mundo de los negocios y montar su propia empresa ¡Tu lo hiciste! Y quizás en este momento no te estás ganando los millones que quisieras, pero tienes algo QUE ES TUYO.

  • Asumir la responsabilidad

Cuando se toman decisiones también se deben asumir las consecuencias. Sácate la mentalidad de víctima y asume que tanto lo bueno como lo malo que te pasa tiene una parte de tu culpa pero también tienes eres tú quien tiene el poder de cambiarlas.

Si alguien se aprovecho de ti, de tu buena voluntad o hasta de tu inexperiencia deberás asumir que tú lo permitiste, aceptalo, toma la lección y continúa con lo aprendido para que no te vuelva a pasar, pero sabiendo que cualquiera puede cometer errores como el que cometiste tú, la cosa es que no te martirices.

  • Superarte a ti mismo

Todos los días podemos aprender algo nuevo, todos los días podemos superarnos de lo que fuimos ayer porque cada día es una nueva oportunidad. Si ayer malgastaste el tiempo y no hiciste todo lo que tenÍas planeado para tu empresa, hoy ya sabes que debes distribuir mejor tus horas de trabajo.

A medida que vas aprendiendo y aplicando lo que aprendes, te vas sintiendo mejor contigo mismo por estar haciendo mejor lo que debes hacer. Nunca dejes de cultivar nuevos conocimientos cotidianos, empíricos y profesionales, te sentirás más capacitado y seguro de tus aptitudes.

  • Disfrutar lo grande y lo pequeño

No esperes a tener tu cuenta bancaria llena de ceros o un edificio completo para celebrar tus logros. Aprende a darle valor a las pequeñas cosas que vas logrando, como el local que alquilaste (o compraste) tu nuevo mobiliario, los equipos que adquiriste y hasta el aviso publicitario que pagaste.

Será genial contar tooodas las anécdotas de cómo comenzaste tu negocio, el día que lo veas prosperar y consolidarse en el mercado.

  • Reirte

Gózate el proceso y ríete de las vivencias que se van tejiendo a medida que vas echando a andar tu empresa. ¿No te alcanzó para la silla y te tienes que sentar en una caja? ¡Ríete! No te pongas dramático porque los grandes negocios comenzaron en el garage de una casa.

Más bien busca capacitación a la hora de establecer metas para que estas sean reales. Pasa que en muchos casos ponemos muy altas expectativas, por ejemplo, en el primer año de trabajo, al no verlas realizada nos frustramos y dejamos de disfrutar el proceso de emprendimiento.

El verdadero y único fracaso en la vida es no perseguir nuestros sueños, por más difícil que parezca el camino, por mucho que nos juzguen o nos tilden de locos por emprender, hay que arriesgarnos y atrevernos a luchar por lo que queremos.

Tarde o tempranos nuestra osadía rendirá frutos y por ellos nos conocerán, mientras tanto disfrutemos cada paso, cada experiencia y también cada uno de los desaciertos, porque de eso se trata, de ir aprendiendo.

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