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Comentarios (0) Dilemas, Lifestyle, Ser Mamá

Consejos para educar a tu hijo

Convertirnos en padres es una gran bendición y un regalo de Dios, pero también representa un cambio drástico en nuestras vidas, ya que cumpliendo los roles de papá y mamá aumentan las responsabilidades y pasamos a un segundo plano porque en el primero empieza a estar nuestro hijo, sus necesidades y formación.

Muchos ven la tarea de educar e inculcar a sus hijos valores y principios como algo muy “difícil”. Posiblemente te preguntes ¿Cómo hacerlo sin tantas complicaciones? De una vez te aclaramos que NO hay fórmulas mágicas, pero en atención a ello, te presentamos una serie de consejos para que manejes la situación con la mayor soltura posible, que tus hijos no se “descarrilen” y logres tu propósito.

Comunicación y comprensión

Las palabras, gestos, miradas y expresiones que utilizamos sirven para conocernos mejor y dar a entender todo lo que sentimos. Así que desde que tu hijo está en el vientre debes hablar con él, cantarle, mimarlo, hacerlo sentir querido y mantener la comunicación incluso después que sea adulto ¡Háblale de sentimientos, temores, dudas, de amistad, de sexo… una buena comunicación creará un buen vínculo entre padres e hijo!

Para hacerle sentir que te interesa su opinión y que se sienta querido y escuchado puedes probar preguntarle qué piensa acerca de determinados temas.

Da el ejemplo

Los niños siempre toman a los padres y familiares cercanos como ejemplo para imitar conductas buenas y malas. Cuida no hacer cosas indebidas delante de ellos, porque después no tendrás moral para reclamares que lo estén haciendo.

Puedes aprovechar costumbres cotidianas como saludar, comportarte en la mesa y respetar las normas al conducir para que adquiera los hábitos correctos y poco a poco tome responsabilidades.

Establece límites y disciplina

¡No pases por alto enseñarle a tu hijo a separar los sentimientos de la acción!  Puedes quererlo mucho y demostrárselo, pero debes establecer normas claras y coherentes acompañadas de explicaciones lógicas, para que entienda lo que ocurriría si no hace lo que le pidas; por ejemplo, déjale claro que después de jugar tiene que recoger sus juguetes.

Ante las malas conductas hay que fijar límites porque hay zonas negociables y otras que no. Si el niño se niega a ir al colegio, reconócele lo molesto que es madrugar y dile que a ti también toca hacerlo para cumplir tus labores.

No compares ni descalifiques

Es un error muy común de los padres comparar a sus hijos con otros niños, elimina de tu vocabulario frases como “¿cuándo vas a volverte responsable como tu primo?” “eres tan flojo como el peor de tu clase” “Ya tu amigo sabe nadar y tú no”, entre otras.

Seguramente tu pequeño hace muchas cosas bien aunque sus últimos comportamientos demuestren lo contrario; actúa con inteligencia y dile frases como “Tú puedes nadar igual de bien que tu amigo” con ello transformarás su malestar en sonrisa y lo animarás a conseguir sus metas.

Permítele experimentar

¡No actúes como sobreprotector! La mejor manera para que el niño explore el mundo es experimentando las cosas. Si desconfías de su propia valía, le acarreas serias consecuencias como animarlo a la queja y al consuelo continuo.

Déjalo correr riesgos y si se equivoca acompáñalo física y emocionalmente, pero con límites.

Reconoce tus equivocaciones

Errar es de humanos y eso no significa que seamos malos padres, lo importante es reconocer nuestros errores y utilizarlos como fuente de aprendizaje. Una frase sencilla como “Disculpa cariño” sirve para reforzar su comportamiento y te ayuda a sentirte bien.

Comparte tus experiencias con otros padres

A veces estamos desorientados, preocupados y no sabemos cómo actuar ante determinadas situaciones, pero compartir con otros padres las vivencias que tienen con sus hijos nos ayuda a comprender la etapa de rebeldía que vive el nuestro. Cuando te dicen “No te preocupes a mi hijo le pasaba lo mismo” relacionas los problemas y actúas con más tranquilidad porque sabes que tu hijo no es el único que se comporta de tal manera.

Refuerza las cosas buenas

Debes dar siempre apoyo afectivo a tu hijo y dejar que sea él, según su capacidad, quien resuelva los problemas. Está comprobado que los refuerzos positivos con gestos de cariño, estímulos y recompensas resultan más efectivos a la hora de educar que los castigos.

No pretendas ser su amigo

Es conveniente fomentar un clima de cercanía y confianza, pero sin traspasar los límites. No quieras ser el mejor amigo de tu hijo porque podrías estar jugando con un arma de doble filo, los niños se pueden dar un trato igual pero nosotros como padres y educadores estamos situados en un escalón superior, desde donde ofrecemos nuestros cuidados, experiencia, protección y normas.

No grites

Por desgracia recurrimos al grito más de lo que debiéramos en muchas ocasiones y estos solo acarrean consecuencias negativas. Es mejor que corrijas a tu pequeño manteniendo la calma.

Esmérate en ofrecerle a tus hijos una buena educación. De ello dependerá que sean adultos maduros, felices, independientes, creativos y que… llegado el momento de tener su propia descendencia sean capaces de repetir el ciclo haciendo un buen trabajo. ¡Nada más satisfactorio!

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