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Ser Mamá
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Reglas para ser buenos padres después del divorcio

Lifestyle, SE TÚ, Ser Mamá

febrero 15, 2017

Ser padres no es una tarea fácil debido a la gran responsabilidad que se tiene sobre la vida de otra persona, como lo es un hijo. Luego de un divorcio, la crianza de los pequeños debe ser consensuada y planificada en detalle. Aunque la relación no haya terminado de la mejor manera, las partes deben ponerse de acuerdo.

A algunos hijos de padres divorciados les va mejor que a otros ¿A que se debe? Seguramente a que sus papás respetan las reglas para ser buenos padres después del divorcio y no mezclan su relación de ex pareja con la relación de sus hijos.

Los principales errores que los padres divorciados deben evitar con su hijo son:

  • No ponerlo a escoger

De por sí un divorcio genera fractura en la relación familiar, hacer más traumático este proceso puede causarle irremediables daños psicológicos a los hijos. Ponerlos a escoger entre los familiares de papá o los de mamá agrava la situación y lamentablemente muchos divorciados incurren en este error de manera frontal o disimulada.

Los padres deben procurar que sus hijos mantengan contacto constante con tíos, abuelos, primos y demás miembros de cada familia. Deben también evitar hacerles preguntas competitivas acerca de la otra familia ya que cada una tiene algo distinto que ofrecerles, de lo contrario pueden hacerlos sentir culpables o ansiosos por una elección.

  • No hablarle mal del ex

Aunque te sientas engañada, ofendida, herida, enojada o decepcionada, evita a toda costa drenar esos sentimientos con tus hijos ya que ellos necesitan tener una figura masculina y una femenina que les infunda autoridad. Al hablarles mal de tu ex conseguirás que tu niño le pierda el respeto y a la larga eso traerá sus consecuencias, sobre todo en la adolescencia.

A nadie le gusta que le hablen mal de su papá o de su mamá. Incluso si tu ex pareja está ofendiéndote frente a los hijos, no te le enfrentes hasta que estos se vayan. Busca resolver los asuntos pendientes a solas y mantengan a los chicos al margen de estos.

  • No usarlo para enviar mensajes

Típico que los padres divorciados se envíen mensajes a través de sus hijos habiendo tantas maneras de comunicarse como textos, e mails o llamadas. Colocar a los niños en medio de los dos adultos sólo hará que se sientan desprotegidos.

Como papás debemos velar por la tranquilidad y protección de nuestros hijos. Intentar molestar, herir o insinuar al otro utilizando a los pequeños como herramientas, además de ser cruel, es inmaduro. Lo mejor es establecer canales de comunicación sanos que no involucren a los chicos.

  • Brindarle seguridad

Indiferentemente de la frecuencia en las visitas a tu casa, el niño merece y necesita sentirse seguro en ella. Lo normal es que la mamá sea quién tenga la custodia, pero también pueden otorgársela al papá. En ambos casos, los padres deben garantizar que sus hijos tengan las necesidades básicas cubiertas como lo es la comida, higiene y protección.

Además de esto, un ambiente de armonía, amor, respeto, aceptación y confort se hace indispensable para que los pequeños estén a gusto en el hogar.

  • Respetar su espacio

En este aspecto nos referimos a que si el niño estará en fin de semana, en una salida especial o de vacaciones con alguno de sus padres, el otro debe dejarlo que disfrute de ese momento y no estar constantemente chequeando, llamando o dando órdenes aún en la ausencia. Si lo hace sólo le dará a entender que no está seguro ni a salvo.

Cada uno de los padres es responsable de su hijo y no querrá que a este le pase nada malo, por más descuidado que sea. Es normal preocuparse, pero para evitar malos ratos, bien sea por miedo o por celos, la ex pareja debe sentarse a conversar y acordar normas que el pequeño debe seguir esté donde esté.

  • Escucharlo

La comunicación es fundamental en las relaciones de cualquier tipo y de padre a hijo mucho más. Tu hijo debe saber que puede manifestarle sus incomodidades, sentimientos o dudas a cualquiera de los padres ya que estos escucharán atentos y buscarán la manera de solucionar cualquier conflicto, por pequeño que sea.

Si en su caso, no se siente cómodo hablando sobre la dinámica familiar, busquen juntos un especialista con el que se sienta cómodo y pueda desahogarse. Al final, lo más importante es su salud y estabilidad emocional.

  • Liberarlo de culpas

Es primordial que los padres le hagan saber por todos los medios a sus hijos que el divorcio NO fue su culpa. Tienen que liberarlo de responsabilidad y para ello deben brindarle mucho amor, comprensión y si es necesario, apoyarse con un terapeuta.

Siguiendo las reglas básicas de papás divorciados garantizamos que los más pequeños no crezcan con ese peso sobre sus hombros creyendo que son responsables de la desintegración del núcleo familiar.

Aunque tu matrimonio o relación no resultó como querías, cuando hay niños de por medio ambos deben poner de su parte en el tema de la crianza para que el o  los hijos que tengan en común no paguen las consecuencias y crezcan con un sin fin de problemas relacionados a su estabilidad emocional. Con una buena comunicación y determinación seguramente la tarea de la crianza será placentera y satisfactoria.

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Mamás: Qué hacer para que el castigo sea eficaz

Lifestyle, SE TÚ, Ser Mamá

febrero 8, 2017

Toda conducta negativa de un niño que contravenga alguna orden dada previamente por los padres debe ser corregida a tiempo para que esta no se vuelva repetitiva en el pequeño, a esto se le llama castigo. Para aplicarlo de manera eficaz, no hace falta utilizar palabras ofensivas, gritarlos, criticarlos o repetirles una y otra vez lo que NO deben hacer, basta con asumir conscientemente las órdenes que se les darán y cuidar no maltratarlos verbalmente, de lo contrario obtendremos el resultado contrario.

Al castigar a un hijo se busca modificar o erradicar comportamientos, no satanizar su personalidad o aptitudes. Quizás como madres nos frustramos porque no hallamos la manera adecuada de corregirlo de una forma que ellos lo entiendan y que por supuesto surja efecto. Parece que les entra por un oído y les sale por el otro ¿Cierto? No todo está perdido, esto es lo que se debe hacer.

Para que el castigo sea efectivo:

  • Debe ejercerse por una conducta concreta y definida para que el niño sepa por qué lo están castigando y entienda lo que ha hecho mal. En este punto debemos expresar la razón específica sin dar lugar a confusiones, por ejemplo, si el hijo no realizó la tarea del día, le pegó a su hermano o contestó mal a sus papás. Nada de “por qué te portaste mal” o “por qué no haces tus tareas” esto puede confundirlo y generar en él una imagen de injusticia y arbitrariedad sobre ti. Te odiará más no te respetará.
  • Evita las descalificaciones como “niño malo” por ejemplo, ya que lo que se quiere señalar es una conducta, no a la persona. Si lo haces estarás restándole méritos a sus cualidades y el pensará que lo estás castigando por lo que es y no por lo que hace. Déjale bien clara la causa.
  • Un castigo no debe depender del estado de ánimo de los padres que lo aplican, si ese día andan de malas o lo dejan pasar si andan muy de buenas. Debe aplicarse siempre que aparezca la conducta a reprochar, de lo contrario el pequeño probará suerte a ver si ese día lo castigan o no.
  • Lo ideal es que el castigo se ejerza lo más rápido posible luego de la acción. Mientras más tiempo pase menor será su impacto en el chico. En este mismo sentido, evitemos aplicar el castigo en fechas o actividades posteriores como: “No saldrás en vacaciones” “No recibirás regalo en navidad” cuando falte mucho para tal día. Lo más probable es que ambas partes lo olviden.
  • Dale alternativas para que no vuelva a cometer el error por el que esta siendo castigado. La idea es reforzar lo positivo y no lo negativo. Por ejemplo, si el reproche va por durar todo el día pegado a la televisión, inscríbelo en un curso o algún deporte.

También debes tomar en cuenta:

  • Que el castigo no sea exagerado sino proporcional a la conducta que se quiere sancionar.
  • Que lo aplicas para modificar conductas negativas no para impartir justicia o vengarte.
  • No utilizar como herramienta de castigo aquellas actividades o valores que se quieren fomentar. Nada de quitarle el derecho a ir a su deporte o el libro que más le gusta.
  • Siempre potencia lo positivo y expresarlo verbalmente, es decir, no le digas “te castigo quitándote las vacaciones si sales mal en el colegio” dile más bien “gánate ese viaje trayendo excelentes calificaciones”.
  • Dale su premio si cumplió con lo acordado. Volvemos al ejemplo anterior, si trajo buenas calificaciones llévalo a vacacionar.
  • No lo amenaces con castigarlo si no lo vas a hacer o perderás autoridad en el niño.
  • Contribuye a que haya una buena comunicación sin secretos en la familia. La idea es evitar que el niño esconda alguna conducta por no tener la confianza de decírselo a sus papás.
  • Si lo que se está reprochando continúa luego del castigo, busca otra manera de castigarlo.
  • Establece fechas topes para que realice lo que le pediste.
  • Cuando tenemos varios hijos sus castigos deben ser individualizados de acuerdo a sus características.

Ninguna mamá castiga a su hijo porque se le antoja, siempre detrás de alguna corrección está la más genuina intención de fomentar en ellos una conducta positiva y de provecho. Aunque se nos arrugue el corazón, es nuestro deber velar porque su comportamiento sea el apropiado y que sus pasos sean firmes. Sí, en ocasiones debemos ser flexibles, pero la figura de autoridad siempre debe estar presente.

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5 pasos para reanudar el sexo después de un parto

Lifestyle, SE TÚ, Ser Mamá

febrero 1, 2017

Indiscutiblemente la experiencia de convertirse en madre le cambia la vida a toda mujer, pero luego de dar a luz el cuerpo sufre diferentes cambios, que si no se manejan de la manera indicada, pueden afectar nuestra vida sexual. Además de estos, el factor emocional juega un papel importante, ya que algunas parejas postergan las relaciones íntimas mientras la mamá se acostumbra y se siente cómoda con su figura.

El primer mes del post parto, sobre todo si se sufrió desgarre o se tienen puntos de sutura, se debe manejar con especial tacto el tema de la sexualidad, ya que hay molestias, dolor e inflamación. Por otro lado, el agotamiento físico y la dedicación que requiere un bebé pueden crear distanciamiento entre el padre y la madre, es por ello que la comunicación se hace imprescindible.

Volver a tener relaciones sexuales luego del nacimiento de un hijo requiere mucha paciencia y comprensión. En un inicio las expectativas no deben estar tan altas porque probablemente se distraerán con el niño, por lo que es mejor ir poco a poco. De todas maneras estos son los 5 pasos para reanudar el sexo luego de un parto:

1.Espera el momento adecuado

¿Cuándo reiniciar la intimidad luego de dar a luz?

es una pregunta que todas las mamás se hacen. Si el parto es natural o mediante cesárea, igual se le debe dar un espacio de tiempo a sus órganos para que vuelvan a su estado natural y la mayoría de los médicos coinciden en que seis semanas es un tiempo prudencial, pero como cada cuerpo es diferente, lo mejor es acudir a tu ginecólogo.

Este proceso no sólo es físico sino también emocional debido a que la mujer se prepara mentalmente para retomar la intimidad, es por ello que la comunicación debe estar presente en todo momento. Hablar con la pareja acerca de sus temores, miedos y pena debido a los cambios que sufrió su cuerpo, es necesario para reafirmar la autoestima. Pueden comenzar con caricias, besos y sensaciones, no necesariamente deben concluir el coito, más bien ir paulatinamente acostumbrándose.

2.Diseña una nueva distribución de tu tiempo y atención

 En esta primera etapa de la maternidad tu bebé necesitará mucha atención y cuidados especiales que no debes hacer a un lado. Pero también es importante que no dejes olvidada a tu pareja ya que también necesita de ti tanto como tú de él. Busca la manera y el espacio para conversar y disfrutar de la intimidad emocional y sexual, de esta manera te recargarás de energía y fortalecerás el apoyo mutuo.

Lo normal es que el bebé esté en el cuarto de los papás y les de un poco de “vergüenza” o incomodidad mantener relaciones frente a él. Esta es una buena oportunidad para salir de la rutina haciéndolo en otros espacios de la casa mientras el pequeño esté dormido. Para ello la creatividad, el buen humor y la disposición son indispensables.

3.Ejercita tus partes íntimas

Luego de un parto es importante que comiences a ejercitar la musculatura pélvica para evitar incontinencia urinaria y fortalecer la zona, esto sin duda facilitará muchísimo más las relaciones íntimas. Antes de comenzar a practicar tu rutina, consulta con el ginecólogo cuáles son los ejercicios recomendados en tu caso y la manera de hacerlos correctamente.

Los ejercicios de Kegel por ejemplo, mejoran la circulación en la zona V cuando está inflamada. Lo mejor es que en cualquier momento del día (o durante todo el día) puedes realizarlos solo contrayendo los músculos de tu vagina como si quisieras interrumpir las ganas de orinar. Aprieta, cuenta hasta 10 y suelta. Repite el procedimiento  veces.

4.Conversen sobre posiciones y lubricación

Después del nacimiento muchas mujeres presentan resequedad o hipersensibilidad vaginal relacionada al cambio hormonal y a los niveles de estrógeno, mucho más si está dando pecho. En este caso se recomienda el uso de lubricantes y lo mejor es consultar con el especialista para saber qué tipo se debe utilizar y por cuanto tiempo.

De igual manera la pareja debe buscar nuevas posiciones que los satisfagan y que no generen demasiada presión en las áreas que aún están adoloridas o inflamadas. Así mismo los movimientos en un inicio deben ser suaves y a un ritmo lento. La mujer encima, el hombre sentado o tendida de lado, son algunas buenas opciones.

5.Buscar protección

Aunque la mamá no haya tenido su periodo luego de dar a luz, hay probabilidades de que salga nuevamente embarazada, es por ello que deben buscar métodos de anticoncepción junto a su médico de cabecera ya que ciertas condiciones y recomendaciones aplican para cada caso. En muchos países donde no hay acceso a los anticonceptivos, se utiliza la lactancia materna exclusiva que es un 98% eficaz.

Durante los primeros seis meses no se deben utilizar métodos hormonales combinados como el anillo vaginal, parche cutáneo o píldora ya que los estrógenos pueden hacer efecto en la producción de leche materna. Así que lo ideal es buscar ayuda profesional.

Una nueva oportunidad

Desde el punto de vista emocional, físico, espiritual y hasta sexual, tener un bebé genera muchos cambios que se convierten en una oportunidad para reinventarse la vida tomando lo bueno y modificando lo no tanto. A nivel de sexualidad, este puede ser un momento de la pareja para ponerse creativos y sentir esa adrenalina de cuándo todo comenzó.

Buscar nuevos espacios, probar juguetitos para adultos, sorprenderse en la ducha mientras el bebé duerme o tantas estrategias que nos podemos inventar para mantener la llama de la pasión intacta se deben hacer presente para en este proceso. Sí, habrán ciertas molestias y un poquito de miedo y sensibilidad, pero recuerden que está es una nueva faceta que deben descubrir juntos.

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3 Aplicaciones para supervisar a nuestros hijos

Lifestyle, SE TÚ, Ser Mamá

enero 28, 2017

En esta época cada vez se hace más normal que nuestros hijos desde pequeños tengan contacto con los teléfonos celulares o Tablets. Nosotros como mamás siempre debemos estar al tanto de qué hacen ellos mientras se conectan o utilizan sus dispositivos, y para ellos la tecnología nos ayuda.

Con estas 3 aplicaciones para supervisar a nuestros hijos se nos hará más fácil la tarea.

1.Kid´s Place

Es normal que nuestros bebés inquietos aprovechen cualquier oportunidad para agarrar nuestros dispositivos móviles y tocar cada tecla con sus deditos. En ocasiones abren sin querer conversaciones, activan llamadas y hasta envían notas de voz. En estos casos la aplicación Kid´s Place bloquea los sitios y programas que no quieres que tu hijo toque.

De igual manera, para los más grandecitos, al instalar esta app en su Tablet estableces límites de uso.

2.Qustodio

Con Qustodio te desharás de uno de los mayores temores de las mamás de niños adictos al Internet. Con esta aplicación controlas las actividades de tu chico en el celular o Tablet, las páginas que visita y hasta tienes la opción de impedir que la desinstale del dispositivo.

Esta es una de las aplicaciones más populares y completas en cuanto a supervisión de padres.

3.Ignore no More

¿Te ha pasado que llamas y llamas a tu hijo y no contesta? Instalando esta aplicación bloquearás por completo su celular si al llamarlo te desvía la llamada o simplemente evade contestarte. Al hacerlo sólo dejarás disponible la tecla de llamada de emergencia y tu número de contacto ¡Ja! La pesadilla de cualquier adolescente.

Cuando quieras desbloquear el celular del chico sólo introduces tu contraseña y ¡listo!

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Las 3 mejores maneras de saber si tu hijo anda en drogas

Lifestyle, SE TÚ, Ser Mamá

enero 25, 2017

Uno de los mayores temores de los padres es que su hijo pruebe o se haga adicto a las drogas. Lamentablemente este es un flagelo que, a mayor o menor escala, está tomando un amplio terreno en el mundo. Es por ello que como mamás debemos estar cada día más al pendiente en educarnos sobre esta problemática para evitar o identificar situaciones y circunstancias que acerquen a nuestros adolescentes hacia la adicción.

Las razones por las que un joven se inclina hacia el consumo de sustancias ilícitas son diferentes de acuerdo a cada personalidad, pero en líneas generales, el intento por encajar o impresionar, querer socializar y desinhibirse, mitigar los estragos de cambios como divorcios, muerte o pubertad, al igual que la ansiedad, baja autoestima o problemas familiares, son las principales causas de la drogadicción.

Si lamentablemente sospechas que tu pequeño ha caído en el uso y abusos de drogas, debes chequear estas 3 mejores maneras de saber si tu hijo anda en drogas:

Cambios en el comportamiento

 Como madres siempre debemos estar atentas a cambios drásticos en el comportamiento y emociones de nuestros hijos, ya que detrás de ataques de ira, hipersensibilidad o melancolía, podría existir un trastorno.

¿A qué cambio nos referimos? Bueno las mamás tenemos olfato para saber si algo anda mal. Si estamos sospechando que nuestro hijo anda en drogas, tenemos que prestar atención a los siguientes indicios que varían dependiendo del tipo de sustancia que esté usando, por ejemplo, las drogas químicas como la cocaína, LSD, Metanfetaminas o heroína, son usadas para exacerbar y estimular los niveles de energía y resistencia en el adicto, caracterizándose por producir euforia, falta de sueño, pérdida del apetito, peso y deseo sexual, así mismo pupilas dilatadas, ansiedad, agresión, paranoia, alucinaciones, comportamiento autodestructivo, dolores de cabeza, desmayos, parpadeo rápido y sensación de estar desamparado entre otros.

Por su parte, las drogas de origen natural como el Cannabis o brebajes hechos con flores o plantas alucinógenas, son utilizadas para una supuesta relajación y aislamiento del mundo. Es como si quisieran desconectarse de los problemas que los agobian pero realmente producen ojos rojos, irritados, con estrabismo y problemas para mantenerlos abiertos, de la misma manera, boca reseca, risa exagerada y sin sentido, pérdida de memoria a corto plazo, pereza anormal, retrazo en las habilidades motrices, letargo, músculos híper relajados que causan torpeza al caminar o realizar una tarea sencilla.

Aislamiento, desmotivación y misterios

Hay una etapa de misterio que envuelve al adicto en su intento de mantener oculto el problema, aunque él no lo vea como tal en ese momento. Debido a que aún permanece cierta vergüenza y temor de que sus padres o familiares se den cuenta que está consumiendo sustancias ilícitas, el chico busca disimuladamente cambiar de grupos de amigos, mentir para escaparse o inventar historias que justifiquen algún olor o signo físico del consumo. También, poco a poco su rendimiento escolar irá bajando al punto de que ya no quiera asistir más a la escuela y para ello utiliza la agresividad o la melancolía como herramienta para escabullirse. De la misma forma y por motivos irrelevantes, aparecen discusiones exageradas y el muchacho se hará más y más reservado con sus asuntos, se relacionará menos con los familiares.

También notarás que no participa en actividades familiares o de esparcimiento y prefiere estar solo o “con sus nuevos amigos” que irónicamente nadie conoce. Ya no habla ni interactúa como antes con sus papás, sus gustos e intereses cambiaron radicalmente, descuidó su apariencia personal y paulatinamente comienza un desgano y falta de cariño hacia sus seres queridos.

La convivencia cada vez se hace más difícil puesto que el joven no acepta las normas de la casa establecidas por la familia, como hora de llegada y de salida, tiempo juntos en cenas, fines de semana, vacaciones o uso del teléfono (del cuál estará muy pendiente) y trasparencia en las actividades que realiza.

Pérdidas inexplicables y robos

En el momento que la adicción se acentúa y ya el adolescente no la ve como supuestamente “recreativa” sino que necesita de ella para vivir, comenzará a buscar la manera de adquirirlas con mayor frecuencia y para esto necesitará recursos económicos. Es ahí que comienzan las pérdidas de objetos valiosos de maneras inexplicables en el hogar. Joyas, electrodomésticos o efectivo. Ante la inminente duda, el chico se sentirá atacado, iracundo y herido por sus padres. Lo negará todo por supuesto.

En su necesidad por tener dinero, recurrirá a parientes, se gastará el sobrante de las compras sin permiso, inventará necesidades de tipo escolar o personal.

Ya en la etapa avanzada, los robos serán más frecuentes y confesos. Es decir, abiertamente sustraerá cualquier cosa de valor que encuentre en la casa para venderla o canjearla por sustancias. Esta quizás es una de las fases más difíciles puesto que ya no hay duda, aunque el hijo pretenda seguir ocultándolo, es evidente que anda en drogas.

¿Qué hacer para alejar tu hijo de las drogas?

No hay una receta mágica para mantener nuestros hijos a salvo del mundo de las drogas, pero si hay maneras de prevenirlo:

  • Mantente involucrada en las actividades y gustos de tu hijo. Apóyalo en sus intereses y motívalo en sus metas.
  • Cuida el ejemplo que le das, ya que a través de el, le estarás enviando un mensaje de aprobación a tu chico. Si, por ejemplo, constantemente consumes alcohol en exceso frente a él, sería contradictorio que le prohibieras su uso.
  • Conoce a todos los amigos de tu hijo y a sus padres también. Si crees que alguno de ellos puede representar una mala influencia, toma cartas en el asunto.
  • Imponle reglas sobre el uso de sustancias. Estas incluyen no viajar, socializar ni estar en fiestas en dónde hayan otros chicos que consuman algún tipo de drogas.
  • Mantente al tanto SIEMPRE de lo que está haciendo tu hijo. Bien sea si está en la escuela, en casa de un amigo, estudiando o viendo Televisión. Pídele reportes constantes.
  • Busca involucrarlo en actividades de recreación que sean sanas y que cultiven su crecimiento personal. Como deporte, artes, cursos, etc. ¡Mantenlo activo!
  • Habla con él, despéjale todas las dudas, fomenta una buena comunicación en el núcleo familiar.

Todas estas son las maneras ideales de alejar a tu hijo de la drogadicción, pero si lamentablemente ya existen muchos indicios de que él está consumiendo, no debes vacilar en buscar de inmediato ayuda profesional que te oriente. El camino no será fácil, pero con amor, paciencia y dedicación, seguramente podrás erradicar definitivamente este flagelo de tu familia.

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Síntomas de un adolescente deprimido

Lifestyle, SE TÚ, Ser Mamá

enero 18, 2017

La depresión se describe como ese estado de profunda tristeza, melancolía, aislamiento social y malestares físicos que permanecen en el tiempo y que afectan la calidad de vida de quien la sufre. Todos en algún momento hemos pasado por etapas tristes, pero de ahí a estar deprimido hay un largo trecho. Los hijos, adolescentes en especial, pueden llegar a experimentar este sentimiento incluso sin que sus padres lo perciban.

Algunos se preguntarán ¿Cómo una mamá no se da cuenta de que su hijo está deprimido? Pero si pasa, y es que las tareas diarias, responsabilidades, falta de tiempo y comunicación, pueden ser barreras que le impidan notar que su pequeño está sufriendo.

Las razones por las que un joven se deprime varían. La depresión se desencadena en ellos producto de los cambios hormonales propios de su edad, presiones en la escuela, Bullying, problemas familiares, traumas de la infancia y rechazo social, entre otros motivos. Lo cierto es que durante esa etapa de crecimiento se está formando su personalidad, por lo que es muy importante que sus representantes estén atentos a los síntomas de un adolescente deprimido.

  • Cambios de ánimo repentinamente

Los cambios bruscos de ánimos o los bajones emocionales son normales en la depresión. Si tu hijo está deprimido, generalmente se ve a la defensiva, lleno de ira y con una actitud negativa ante todo. Tampoco acepta críticas aunque estas sean por su bien.

Manifiesta sentirse incomprendido, se aísla, parece que no le presta atención a nada, actúa con desgano, se agita o irrita fácilmente y desafía la autoridad o los castigos impuestos a consecuencia de sus actos.

  • Cambios de apetito

Probablemente notarás que tu hijo nunca tiene hambre o come muy poco durante el día. También se puede dar el caso de que coma compulsivamente producto de la ansiedad. Lo cierto es que verás cómo sus hábitos alimenticios cambian drásticamente.

Paralelo a estos cambios de apetito, el adolescente procurará dormir más horas de lo habitual como método para aislarse, estará agotado y le faltará energía.

  • Cambios en la concentración

Comenzar una actividad y mantenerse en ella es casi un imposible para él.  La memoria le falla, no es constante ni en la escuela ni en las tareas de casa, fácilmente se aburre y no cumple sus objetivos. Comienza a bajar las calificaciones y hablar sobre ello se vuelve un conflicto seguro.

Junto a esto, comienza una repentina irresponsabilidad por sus acciones y cada vez se hacen más frecuentes las conversaciones sobre muerte y suicidio. Quizás revisando entre sus lecturas o computadora encontrarás material sobre ello.

  • Soledad y falta de amigos

A esa edad es normal que nuestros hijos quieran andar con sus amigos para arriba y para abajo. Pero si tu hijo está deprimido verás que cada vez se encuentra más y más solo. No comparte con sus compañeros de clase o de hobbie (si es que lo tiene) y prefiere encerrarse que salir a pasear.

Su cuarto se vuelve su cueva, su refugio y tiene más “amistades” en las redes sociales que en la vida real. Tampoco se interesa por primos, hermanos o vecinos.

  • Baja autoestima

Sí, en la adolescencia uno nunca está satisfecho con su cuerpo. Que si quiere ser más alto, más atlético o más “bonito”. Pero si ves que tu hijo se desprecia a sí mismo, hace comentarios muy negativos sobre su imagen o se culpa de manera irracional por fracasos, lo más probable es que este deprimido.

La baja autoestima es un rasgo característico de la depresión y hay que atacarla de inmediato antes que genere consecuencias fatales.

  • Se escapa de repente

¿Huye, se escapa sin dejar rastro, desaparece sin que nadie sepa dónde esta? Definitivamente no es normal que tu hijo quiera escapar del que debe ser su lugar seguro, es decir, su hogar. Mucho menos que se pierda sin que sus propios padres sepan dónde encontrarlo.

La pregunta debería ser ¿de qué o quién huye? Los papás deben estar alertas en este aspecto de manera especial y vigilar los lugares que frecuenta y los posibles refugios que consiga.

Si estos síntomas encajan con la conducta de tu hijo y sospechas que está deprimido, es necesario que acudas a un especialista lo antes posible. La depresión cada día se hace más frecuente en los adolescentes y lamentablemente sus consecuencias pueden ser fatales, ya que podrían hacer daño o hacerse daño a sí mismos. El suicidio en esta etapa es más común de lo que pensamos, así que a dedicarle más tiempo y observación a los hijos para que mañana no lamentemos su ausencia.

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¡Auxilio! Mi hijo es adicto a la tecnología

Lifestyle, SE TÚ, Ser Mamá

enero 11, 2017

Niños que pasan casi todo el día con las narices en la Tablet o en el teléfono inteligente, que no se despegan del video juego o que no pueden vivir sin estar navegando en Internet. Pequeños que no socializan ni se interesan por establecer, ni disfrutar del contacto con sus familiares o amigos. Estamos hablando de hijos adictos a la tecnología.

Está bien y es de provecho que los niños aprendan desde temprano a utilizar las herramientas que la tecnología dispone para hacernos la vida más fácil, realizar las tareas o motivarnos sobre algo que nos interese. Pero ¿hasta que punto ellos se hacen adictos al nivel de que no conciben su día a día sin tener uno de sus Gadget a la mano?  Es fácil saberlo, identifica los síntomas.

  1. Su total y completa atención se encuentra en el uso de la tecnología y todo lo demás le importa menos o no le importa. Bien sea comer, descansar, estudiar, compartir con su familia.
  2. Se hace evidente su apatía para comunicarse con el resto de la familia o pasar momentos juntos realizando cualquier actividad. Prácticamente nunca está o no quiere estar en reuniones familiares, y si lo hace, siempre con su dispositivo en la mano.
  3. Si le asomas la posibilidad de controlar el uso y disfrute de sus aparatos, se enoja, hace berrinches, se deprime o se muestra rebelde.
  4. Miente en relación al tiempo que le dedica a utilizar la tecnología de su preferencia.

Si estos síntomas te suenan, es hora de que apliques los siguientes consejos para llevar el tema de la adicción como toda una experta.

  • Tiempo de calidad

Comienza a destinar tiempo de calidad en familia. Realicen actividades juntos y lejos de los dispositivos móviles, televisores o computadoras. La idea es disfrutar del momento sin distracciones o interferencias, de esta manera se genera un ambiente de confianza y armonía en el que las emociones fluyan, las conversaciones son espontáneas y se hable de las metas, planes, intereses o simplemente de la cotidianidad.

Pasando momentos familiares agradables y frecuentes, como comidas, práctica de algún deporte o distracción en un hobby, no sólo se alejará al chico de la tecnología sino que también se estrecharán lazos afectivos que perdurarán en el tiempo.

  • Mantenlo ocupado

El peor enemigo de una mente sana es el ocio. Como mamá debes tratar de mantener ocupado a tu hijo en actividades que enriquezcan y aporten conocimiento en su etapa de crecimiento. Es normal que si está aburrido busque distracción en los videojuegos, Redes Sociales o navegar sin un propósito en el Internet ¡hasta a los adultos nos pasa! Pero para evitar esto lo mejor es activarlos.

¿Cómo hacerlo? Inscríbelo en actividades formativas y recreacionales que sean de su interés. Establécele tareas diarias y obligaciones y proponle horas de descanso.

  • Estimula su interés por la lectura

La tecnología limita la interacción social real de tu hijo y además de esto afecta su interés por leer a la antigüita. Bien sabido son todos los beneficios terapéuticos y de rendimiento que aporta la lectura en los humanos y más aún en los chicos, así que no caigas en la excusa de los libros digitales, motívalo a hojear un libro de verdad.

Puedes comenzar a proponerle un pequeña libro corto semanal, con una recompensa al final, además busca títulos que sean de su interés. La idea es conseguir un balance.

  • Limita su tiempo en línea

Así es, tú eres la adulta, tú pones las reglas. Como figura de autoridad tienes que establecer un horario para el uso de los aparatos electrónicos o del Internet. No lo dejes a la deriva ni uses estos recursos como niñera, más bien déjale claro qué tiempo y a qué hora puede conectarse.

Puedes buscar el equilibro y compensación, dejándolos distraerse con sus dispositivos luego de haber cumplido con sus responsabilidades o haber terminado la tarea.

  • Ponlo a ejercitarse

El sedentarismo puede apoderarse de tu pequeño, si sólo vive metido en la computadora, teléfono móvil o consola de video juego y esto puede ocasionarle serios problemas de salud, por ejemplo en la vista, músculos o columna.

Para contrarrestar el tiempo que pasa absorto en sus aparatos electrónicos, planifica salidas en familia para lugares en dónde se requiera un esfuerzo físico (parques, caminatas, excursión) e inscríbele en una actividad deportiva que le active el organismo. Seguro llegará cansado y reducirá sus horas de tecnología.

Finalmente la mejor manera de disminuir y fomentar el uso responsable de los aparatos electrónicos en casa es establecer normas, conversar con sus hijos y tomar la iniciativa en cuanto a realizar actividades de esparcimiento en familia. Si la cosa se te escapa de las manos, busca un orientador familiar que te eche la ayudita.

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Mi hijo no sabe qué estudiar ¿Cómo lo ayudo?

Lifestyle, SE TÚ, Ser Mamá

enero 4, 2017

Si hay un momento difícil pero hermoso en la vida de cada uno de nosotros es ese paso que damos hacia la madurez al elegir una carrera universitaria. Tal proceso es decisivo y por ello debe realizarse de forma minuciosa y consciente debido a que influirá poderosamente en nuestro futuro.

Según diversos estudios la mayoría de aulas en los primeros años de carrera están abarrotadas de estudiantes, sin embargo al pasar el tiempo, va disminuyendo la matrícula; este fenómeno radica en una mala elección por parte de los alumnos al momento de optar por una profesión.

Muchas son las razones que pueden llevar a nuestros hijos a inscribirse en una carrera que no les gusta, entre ellas mantener una tradición familiar, tomar la licenciatura que su papá o su mamá hubiese querido en su momento estudiar, situación económica, ubicación geográfica o poca información sobre las opciones de estudio. Lo cierto es que el acompañamiento oportuno del núcleo familiar en ese momento es de suma importancia.

Hay chicos a los que no les cuesta decidirse por una carrera, ya que desde pequeño se han destacado en un área o se han mantenido familiarizados con lo que les gusta. Sin embargo, hay otro grupo al que no se le hace tan fácil la cosa. Es aquí donde como mamá debes:

Indagar sobre sus preferencias

¿Quién mejor que tú para saber lo que le gusta y lo que no a tu hijo? ¡Nadie! Las mamás sabemos cuáles son las preferencias de nuestros hijos, qué tipo de personalidad tiene, lo que le interesa y sus talentos naturales.

En base a estos datos que venimos recogiendo desde que nacieron, debemos orientarlos e indagar en sus aptitudes para que ellos mismos descubran qué carrera estudiar. Puedes sugerirle algunas pero sin presionarlos o imponerle nada, muéstrale por qué tú crees que sería bueno en determinada profesión, motívalo a investigar y si es posible, dispón de un tiempo y espacio especial para que se familiarice con los oficios que le gustan.

Si tienes algún familiar o conocido que haya estudiado esas profesiones que están en la lista de posibles, pues planea un encuentro y pídele que hable con tu chico sobre las tareas, labores, salarios, posibilidades de crecimiento, dificultades y valores de su carrera. De esta manera echará un vistazo más cercano a lo que puede ser su futuro, dependiendo de la elección que haga.

Visitar universidades

El tiempo de calidad compartido entre padres e hijos es invaluable. Un momento tan crucial y determinante en la vida de nuestros pequeños merece tomárselo con especial dedicación y disposición. Lo mejor para que el chico vaya visualizando lo que será su posible espacio académico durante varios años, es ir a visitar las distintas casas de estudio que ofertan esas carreras que le llaman la atención.

Luego de que definan las opciones, planeen un tour por las universidades que ofrezcan esas licenciaturas que le atraen, averigüen los planes de estudios, actividades extra cátedra, becas y futuras especializaciones.

No vayan de pasadita ni apurados, dense su tiempo para respirar el ambiente propio del sitio, conocer sus áreas, analizar el tipo de estudiantes que asisten. ¡Disfruten!

Pedir la opinión del experto

Optar por la opinión de un profesional del área, siempre será una buena elección. Resulta que a veces ese proceso de elegir carrera se torna un poquito más difícil de lo normal y vemos como a nuestro hijo le cuesta mucho decidirse o saber qué es lo que realmente le gusta. En estos casos, un orientador vocacional tendrá las herramientas indicadas para ayudarlo en este proceso tan importante para su futuro.

Pruebas psicométricas, test de personalidad, exámenes vocacionales y un sin fin de recursos pueden ser usados en una consulta de orientación para que el chico identifique sus talentos y aptitudes, que lo empujarán hacia esa decisión crucial de saber para qué es bueno.

No es nada del otro mundo, por lo general los institutos de educación media tienen departamentos de orientación vocacional, pero si donde asiste tu hijo no tiene esa figura, puedes buscar psicólogos especializados que también le servirán.

Darle tiempo y libertad

Lo peor que puedes hacer como madre es presionar a tu hijo para que elija una profesión que a ti te gusta (que a él no) y que además lo haga rápido. Es necesario que seas un poco flexible y que dejes que él mismo tome sus decisiones. Esto no significa dejarlo solo y a la deriva, pero si debes respetar la elección que haga y el tiempo que le lleve hacerlo.

Preocúpate por orientarlo, motivarlo, darle alternativas y consejos. ¡Ayúdalo! pero no hagas una pesadilla de algo que para él debe ser un bonito proceso. No puedes robarle su derecho a equivocarse (si eso pasa) ya que forma parte de la vida y él debe aprender también de sus propios errores. Dale un margen de tiempo para que asuma sus fracasos.

En ocasiones los estudiantes que están eligiendo carrera notan que su elección no los satisface, pero continúan por miedo a decepcionar a sus padres. Esto sin lugar a duda forma profesionales frustrados y mediocres en sus trabajos. Eso no es lo que queremos para un hijo ¿cierto?

Sobre la importancia de saber elegir

Decidirse por una carrera representa la elección de un modo de vida, esta va estrechamente ligada con respecto al futuro del joven en todos los aspectos como el social, económico, laboral y hasta su éxito como individuo. Por la complejidad e importancia del asunto, es normal que tu hijo se sienta incapaz o temeroso, es ahí cuando entran las figuras paternas en juego motivándolo y aupándolo en su momento crucial.

En efecto, la profesión que tu hijo elija puede determinar desde el lugar donde viva o las relaciones interpersonales que tenga, y eso es algo que debe tener claro desde que comienza su búsqueda. En cuanto a ello, hay padres que sienten miedo si, por ejemplo, su pequeño escoge una carrera que la dictan en otro estado o provincia, o decide irse a estudiar fuera del país, ya que no estarán ahí para proteger a su retoño, sin embargo, más allá de ese instinto de protección, deben aceptar que esta etapa forma parte de su vida y que nadie se la puede robar.

Alégrate como mamá porque tu hijo está creciendo y ya comenzará a labrar su camino solo. Mantente presente en este momento tan importante para su vida y préstale todo el apoyo posible para que salga victorioso.

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