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Mi hijo es agresivo ¿qué hago?

Dilemas, Lifestyle, Ser Mamá

Abril 26, 2017

Por más que nos sorprenda y quizás hasta nos cause cierto rechazo, la conducta agresiva en algunos niños es típica y hasta normal en plena fase de su desarrollo. Ciertamente es algo incómodo y difícil de manejar, sin embargo esto se debe a que ellos están explorando y desarrollando sus habilidades lingüísticas, intentando complacer sus deseos de independencia y aprendiendo a controlar sus impulsos, es por ello que se tornan tan sensibles físicamente o tienden a reaccionar de manera brusca en determinadas situaciones.

Golpes, pellizcos o mordiscos es lo “normal, por así decirlo. Lo vemos mucho en sus primeros acercamientos escolares o con sus familiares contemporáneos. Se cree que los pequeños tardan al menos dos años en superar esta etapa, así que aunque se sientan frustradas, avergonzadas y preocupadas, las mamás deben entender que esto no necesariamente es un signos de que en el futuro, sus hijos vayan a ser violentos.

Si bien la psicología ha demostrado que esta conducta es transitoria, los padres tienen la responsablidad de recodarles a sus hijos que la violencia no está jusificada, no es permitida y que hay otras maneras de comunicarse. No obstante acá les daremos unos consejos para afrontar la agresividad infantil y corregirla.

  • Responde a tiempo

Esto quiere decir que debemos responder, orientar y corregir inmediatamente que se presente el episodio de violencia en el niño. Él tiene que saber lo que hizo mal, porqué está mal y cuáles son las consecuencias de sus actos. A esta edad es muy dificil que los pequeños entiendan argumentos verbales o razonamientos de adultos, entonces debemos buscar formas de castigo acorde a su madurez y alejarlo del detonante conflictivo.

◦     Cálmate

No eres mala madre por colapsar, cansarte o malhumorarte porque tu hijo es agresivo, es natural en todas. Lo que si tenemos es que controlarnos y evitar gritarle, pegarle o utilizar cualquier tipo de violencia para reprenderlo. No uses adjetivos negativos para referirte a él, nada de “eres un niño malo” u otro calificativo, si lo haces lograrás enfadarlo mas y le demostrarás que no puedes controlarte.

  • Sé disciplinada

Procura responder y actuar siempre de la misma manera al percibir agresividad en tu chico. Con eso enfatizarás un patron que él aprenderá a reconocer y al tiempo entenderá. Tu hijo sabrá, por ejemplo, que si se porta mal lo dejarás solo encerrado por un rato o le quitarás el postre que anto le gusta.

  • Dale alternativas

Al pasar la etapa del castigo debe venir la de la reflexión. Cuando el niño esté calmado, siéntate y habla con él acerca de lo sucedido, explícale el porqué de las cosas y pídele que te dé su versión de los hechos. Trata de demostrarle que está bien que sienta enojo pero que no debe reaccionar con violencia, pataletas o groserías ante los demás, más bién busquen juntos otras opciones para drenar la rabia como las palabras o pidiendo ayuda a un adulto. De igual manera debe conocer el valor de pedir disculpas.

  • Prémialo

Préstarle atención sólo cuando se portan mal, es contraproducente para los niños. Ellos necesitan incentivos, elogios, premios o palabras de aliento y afecto cuando actuan fraternalmente en su entorno. Si salió a jugar con otros chicos y se mostró respetuoso, amigable y colaborador ¡Díselo! Destaca sus valores positivos y así lo motivarás y elevarás su autoestima.

  • Limita su tiempo de ocio

Los niños en temprana edad escolar no deberían pasar más de dos horas frente a la televisión, celular, tablet o algún juego de pantalla. Según los estudios, mientras más tiempo hagan uso de estos dispositivos, serán más propensos a presentar problemas de comportamiento e interacción social, además de influenciarlos en valores negativos ya que a menudo, en el contenido infantil, se muestran muchas imágenes violentas o gritos.

  • Fomenta la actividad física

Lo ideal es que los pequeños consuman toda esa energía de la que están llenos, en actividades de sano esparcimiento y disfrute como el deporte, y si es al are libre mucho mejor. Esta es la opción indicada sobre todo si son hiperactivos ya que podrán saltar, brincar, correr y jugar al mismo tiempo. Ya verás que al final de la jornada mejorarán la manera cómo comparten tiempo con otros niños, serán más sociables y disciplinados.

  • Busca ayuda

Algunas veces sentimos temor o pena de buscar ayuda profesional para que nos ayude a canalizar el comportamiento de nuestros hijos, cuando la realidad es que son los expertos quienes manejan todas las técnicas que son más afectivas en casos de agresividad infantil. No te detengas y acude a quienes saben la manera correcta de actuar para que estés segura de cómo reaccionar en cada situación.

Si tu hijo se comporta de manera violenta por más de cuatro semanas consecutivas, si con frecuencia recibes quejas de terceros relacionadas a su agresividad, si constantemente molesta, golpea, grita o pellizca a otros niños y si ya tienes problemas para controlarlo o castigarlo, lo mejor que es en un principio aceptes que es violento y que necesita ayuda. No lo pienses mucho y actúa, ya qu a pesar de que hasta cierto punto esto es normal, debes corregirlo para que no se convierta en un mal mayor a futuro.

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Cómo controlar la ira

Dilemas, Lifestyle, SE TÚ

Abril 24, 2017

Cada vez son más las personas que acuden a terapia profesional debido a problemas con el manejo de la ira, de hecho hoy en día existen terapias especializadas para canalizar las emociones en pacientes de carácter explosivo. No debe ser fácil sentir el impulso de hacerle daño físico o emocional a terceros como producto de una mala gestión de la agresividad, además el tema de las relaciones sociales se ve seriamente afectado por esta condición.

A ciencia cierta podemos decir que la ira responde a un incremento exponencial del ritmo cardiaco y la presión arterial junto a un alza en los niveles de adrenalina y noradrenalina en la sangre. Es por ello que cuando alguien está iracundo tiende a ponerse rojo, sudoroso, tenso y con mucha fuerza o energía. Como esta es una emoción agresiva, el individuo no puede razonar y su cerebro se comporta queriendo atacar o huir de un peligro latente aunque este sea irreal.

Sus causas son variadas pero básicamente la ira nace a partir de un estado de inseguridad, envidia o miedo, por ejemplo. Aparece justo cuando no somos capaces de enfrentar con sensatez y madurez, un asunto que nos afecte, nos hiera o nos moleste, digamos que es una reacción rápida de negación y autodefensa ante algo que nos amenaza o frustra.

Tipos de ira

  • Violenta: esta aparece en situaciones en donde no somos capaces de lograr lo que deseamos a menos que utilicemos la fuerza como instrumento. Es decir, quién se siente incapaz de lograr algo a menos que use la violencia para hacer que suceda. Le pasa a quienes tienen problemas de comunicación interpersonal o autocontrol.
  • Explosiva: la explosión nace cuando la persona acumula sentimientos negativos o que le perturban, por un periodo de tiempo. Por no expresar lo que le molesta, termina estallando de un momento a otro sin medir consecuencias, lugar, momento o entorno
  • Defensiva: es la que utilizamos para defendernos cuando nos atacan. Aquí reaccionamos por instinto aunque haya otra forma de enfrentar la situación. En ese momento sólo pensamos en defendernos a como dé lugar.

Todos, absolutamente todos podemos enojarnos, es natural, ahora bien si esto se vuelve habitual y por cualquier motivo, o si vemos que no podemos controlar los “arranques” de cólera que incluso afectan nuestro entorno, bien sea familiar o laboral, es cuando debemos considerar que quizás tenemos un problema. Recordemos que la ira puede ocasionar severos malestares físicos y emocionales que repercuten directamente en nuestra salud dándole paso a enfermedades del corazón, estómago y de los nervios.

Cómo controlarla

  • No acumules

Ante cualquier situación que nos moleste, afecte o incomode directamente lo mejor es canalizar esas emociones puesto que si las albergamos y acumulamos, lo más probable es que en el momento menos esperado explotemos a través de violencia verbal y hasta física. Si algo te molesta, dilo, no dejes que la bola se vaya haciendo cada vez más grande.

  • Deja de pensar en ganar o perder

La cuestión es que a veces reaccionamos con enfado y frustración por no haber logrado un objetivo, alcanzado una meta o sencillamente porque algo no salió como lo deseábamos. La idea es aceptar que no todo el tiempo saldremos vencedores de una discusión o problemática, sabiendo esto nos será más fácil controlar la ira en determinado momento. No veamos todas las interacciones como un juego de ganar o perder.

  • Relájate

Hoy en día existen muchas alternativas que contribuyen a equilibrar el cuerpo, la mente y el espíritu con la idea de relajarnos y bajar la tensión que sentimos en momentos de rabia. De igual manera, estas contribuyen a modificar esos pensamientos tóxicos que desencadenan escenarios de ira en nuestra cotidianidad. La meditación, el yoga o el Tai Chi son sólo algunos. No está de más buscar una herramienta extra para drenar y sentirnos relajados.

  • Reflexiona

Generalmente luego que el episodio de ira pasa, es cuando nos damos cuenta del impacto negativo que está teniendo en nuestra vida. Es normal sentir culpa y responsabilidad por haber herido a terceros con nuestra actitud, entonces es en ese momento que debemos hacer un ejercicio de reflexión y analizar cuáles son las causas de este comportamiento y evitar que en futuro las consecuencias sean mayores.

Descansar

Para controlar el estrés y las explosiones de ira, es de suma importancia que busquemos descansar lo suficiente y evitar el agotamiento físico y mental puesto que al estar cansados, nuestros impulsos tienden a ser de tipo agresivo y sin control. Dormir las 8 horas recomendadas y prestarle la atención necesaria (ni más ni menos) a nuestras responsabilidades, ayudará a que analicemos mejor las situaciones antes de reaccionar.

  • Evita los detonantes

Si sabemos que algunas personas, situaciones o sitios generan malestar en nosotros y que detonan posibles situaciones de estrés y enojo, lo mejor es evitarlas. El autoconocimiento es clave para controlar la ira ya que sabiendo que la desencadena, tendremos mayor control sobre ella.

Si los episodios de ira descontrolados se nos salen de las manos y no podemos controlar nuestras emociones, la terapia profesional es la indicada para ayudarnos a modificar esta conducta. Un psicoterapeuta conoce las técnicas indicadas para gestionar este tipo de reacciones coléricas y reestructurar la capacidad cognitiva del paciente para que este pueda manejar las situaciones de enfado que lo hacen explotar. No olvides que en uno de esos estallidos, puedes hacerle un daño significativo a quienes estén cerca.

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Claves para tener una mejor relación con tus colegas

Carrera & Dinero, Dilemas, Lifestyle, SE TÚ

Abril 20, 2017

Debido a que pasamos la mayor parte del tiempo en nuestros lugares de trabajo, la convivencia diaria con los colegas se puede tornar hostil y problemática si no sabemos comunicarnos, manejar las emociones y controlar el estrés laboral. Enfrentamientos directos, conflictos por intereses o competencia exacerbada son sólo algunos de los problemas más comunes en este tema, recordemos que aquí las necesidades individuales tienen que convivir con las colectivas.

Las relaciones de trabajo son tan importantes en nuestra vida como lo son la familiar y la romántica puesto que no sólo llevamos a cabo determinadas tareas para recibir un salario, sino que también formamos parte de un círculo social en donde compartimos, conversamos, nos divertimos y hasta nos entristecemos.

Llevar una buena y sana relación con los colegas es posible siempre y cuando se tenga claro que todos tenemos personalidades diferentes con las que debemos entendernos, así mismo es necesario qué:

  • Descanses

Con descansar nos referimos a que cuando estamos bajos circunstancias estresantes tendemos a molestarnos por tonterías y a contestar o actuar de mala manera con cualquier compañero que se acerque. Para que esto no nos pase, lo ideal es tomar pequeños descansos de 10 minutos en medio de la jornada laboral, con esto se busca despejar la mente, estirarnos, hidratarnos y relajarnos un poco.

  • Comas en otro espacio

Por más ocupada o apurada que estés, procura que la hora de la comida sea sagrada y lejos del espacio de trabajo; nada de comer sobre el escritorio o en la cocina de la oficina. Busca lugares abiertos, con naturaleza o donde puedas caminar un rato, así oxigenas tu cerebro, te distraes de las responsabilidades que te esperan y levantas el ánimo para irte de nuevo a tus labores habituales.

  • Demuestres empatía

Podemos permitirnos tener un trato más cercano y menos formal con nuestros colegas, de hecho es beneficioso para el proceso comunicativo, así que no te inhibas de hacer chistes, compartir anécdotas cotidianas o conocer ( y que te conozcan) un poco más de cerca a las personas con las que compartes a diario. De esta manera estarás fomentando la empatía entre las partes y evitas mayores impactos negativos a la hora de un conflicto laboral.

  • Gestiones tus emociones

La inteligencia emocional es determinante a la hora de relacionarnos socialmente y es por ello que gestionar eficazmente sentimientos como rabia, frustración, tristeza, impaciencia o decepción en el ámbito laboral, nos ayudará a entendernos y tolerar mejor los distintos escenarios que se presentan en una empresa u organización. Saber manejar nuestros sentimientos es crucial para adaptarnos y afrontar los retos.

  • Te enfoques

 Saber cuáles son las metas y objetivos reales de la empresa facilitará el trabajo en equipo. En ocasiones trabajamos en función a lo que nosotros creemos que busca la organización y no en base a los lineamientos que están propuestos y esto por ende, se dificulta el engranaje necesario entre los involucrados. Por ejemplo, en el marketing, quizás se está buscando mejorar la imagen de una marca y no aumentar sus ventas, si tú estás esforzándote por la segunda opción, serás una pieza de tranca para el resto de tus compañeros.

Por otro lado, gestos simples y sencillos de cortesía también aportan un plus a la hora de convivir sanamente con tus colegas, tales como:

1.Ser amable, cortés y educado. Estas cualidades te darán un espacio de respeto y valor entre tus iguales. Nada te cuesta dar los buenos días, las gracias y pedir las cosas por favor.

2.No lleves los problemas de la casa a la oficina. Aprende a dejar cada cosa en su lugar para que tus asuntos personales no interfieran en cómo te diriges a los demás. Nadie tiene la culpa de tus problemas ni merece malos tratos de tu parte por muy mal momento que estés pasando en la intimidad de tu hogar.

3.Separa las relaciones laborales y las personales. Esto te ayudará mucho sobre todo si ocupas un puesto superior al de tu amigo. No quiere decir que no puedas entablar amistades verdaderas en tu entorno laboral, pero ambas partes deben saber manejar los espacios y entender que dentro de la empresa son compañeros.

4.No te enamores en la oficina. Puede pasar, es normal de hecho, pero no lo más indicado debido a que se generan comentarios, incomodidades, rumores y hasta posible tráfico de influencia. Además, no todas las empresas ven con buenos ojos que sus empleados sean pareja, así que arriesgas muchas cosas si decides mantener una relación amorosa en el trabajo.

5.Evita hablar mal de terceros.  Lo mejor siempre será mantener distancia y no opinar negativamente de otros compañeros de trabajo a sus espaldas. De hacerlo,  indiscutiblemente se creará una imagen de ti que no quieres, en cambio, si por el contrario te mantienes al margen de chismes, te convertirás en alguien confiable y referencia de lo bueno y positivo.

No, no es fácil tener una buena relación con todos los compañeros de trabajo. Para lograrlos debemos trabajar varios aspectos de nuestra personalidad y autocontrol, sin embargo, es gratificante poder presumir de un ambiente laboral sano y productivo, es por ello que vale la pena esforzarse para que el equipo funcione de la mejor manera, al final de cuentas, son una especie de familia que a diario comparten un espacio e intereses en común.

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¿Es amor o capricho?

Dilemas, SE TÚ, Sexo & Relaciones

Abril 18, 2017

Cuando nos enamoramos tenemos todo un cúmulo de emociones revueltas que nos invaden la mente y el corazón dándonos esa sensación de frenesí tan adictiva. Creemos que no tenemos el control de nada de lo que hacemos y que estamos perdidos en el romance, eso nos imposibilita a la hora de realizar un análisis sincero sobre lo que de verdad sentimos por esa persona y determinar si es amor o capricho.

Tenemos pues que en el encaprichamiento nos sentimos atraídos por la idea que tenemos de la otra persona o el concepto que por las ilusiones nos forjamos, no por la persona en sí ni su personalidad o valores. En cambio en el amor, el nexo es más emocional basado en las experiencias que viven juntos, en lo tangible.

El amor es una parte sumamente importante y trascendental en nuestras vidas, pero eso no quiere decir que todos estemos preparados para identificarlo. Por consiguiente debemos saber cuáles son las principales diferencias entre amar o estar encaprichado.

  • Miradas

El contacto visual pareciese ser algo simple, pero en una relación hasta la forma cómo se mira la pareja dice mucho de la fortaleza de su vínculo. Por más romántico que suene, efectivamente el amor se nota en el contacto visual mutuo y permanente, de hecho, si la vista se dirige hacia otro lado del cuerpo, se podría decir que la atracción es más física que sentimental basada en una carga erótica.

  • Pluralidad

Usar el Nosotros tanto como el Yo quiere decir que están haciendo su mayor esfuerzo por involucrarse como un equipo más que como seres individuales, que valoran la suma de dos personas en función de un todo y que hay planes a futuro. No ven la relación como algo circunstancial sino como algo duradero.

  • Similitud

No, los polos opuestos no se atraen. Si las personalidades de ambos son afines, tienen básicamente las mismas creencias, hábitos y perspectivas de vida, tienen mayores probabilidades de tener éxito. Si por el contrario tienen modos de vidas diferentes, a lo largo de la relación tendrán dificultades, aunque sea normal encapricharse de personas muy diferentes a nosotros por curiosidad.

  • Fantasías

En la primera etapa del enamoramiento desconocemos muchos rasgos de la personalidad del otro es por ello que tendemos a completar esa información con fantasías y sin darnos cuenta lo idealizamos. Lo malo de esto es que permanezca en el tiempo ya que este fenómeno se da por el simple hecho de conocer a alguien nuevo y por tener la disposición de tener una pareja. Es importante, aún en medio del frenesí, abrir los ojos y tratar de ser objetivo al enamorarnos.

  • Sacrificio

En el encaprichamiento es menos común la disposición de “sacrificar” algunas cosas en beneficio de la relación. No se trata de sacrificarte como persona sino de eliminar aquellos elementos que pueden ser tóxicos para construir ese futuro juntos que desean. Ahora bien, si sólo uno de los dos tiene esta predisposición, estaríamos hablando de una relación tóxica asimétrica, que tampoco es amor.

La ciencia explica que cuando nos enamoramos se activan 12 áreas en nuestro cerebro, pero básicamente se libera Dopamina, Oxitocina y Adrenalina que provocan esos síntomas físicos que conocemos como las llamadas mariposas en el estómago entre otros. También tendemos a desarrollar pensamientos constantes sobre la otra persona  pero, si estos se vuelven obsesivos e intensos, estaríamos hablando de un trastorno obsesivo-compulsivo como consecuencia de una baja de serotonina.

Así mismo, en la psicología se habla de que el amor se construye con el tiempo, se erige en base a la personalidad y la compatibilidad, en cambio  el encaprichamiento pretende hacerlo con rapidez y se da por la apariencia física en la mayoría de los casos. El primero genera sentimientos positivos y el segundo sentimientos ansiosos como celos, inseguridad, angustia y miedo.

Seguramente a partir de estos datos te harás la pregunta de sí estás enamorada o encaprichada. No lo tomes a la ligera y sé sincera en tu análisis.

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Fases del estrés y cómo combatirlo

Carrera & Dinero, Dilemas, Lifestyle, SE TÚ

Abril 17, 2017

Debido al actual y acelerado ritmo de vida que estamos llevando, el estrés se ha convertido en una de las principales causas de enfermedades crónicas en la población mundial. Sí, el estrés inclusive puede provocar cáncer en quien lo padece, la cuestión es que estar bajo un constante y permanente estímulo estresor, como el exceso de trabajo por ejemplo, agudiza y prolonga un estado de alerta perjudicial para el organismo.

Específicamente el estrés no tiene una causa única, de hecho pueden existir varios factores a la vez que dependen de la personalidad, expectativas o situaciones de cada persona, pero sí hay elementos externos que lo acentúan, en este caso nos referimos a momentos traumáticos a nivel físico, familiar, económico, académico o laboral y se les llama “estresores”.

Desglosemos las 3 etapas del estrés para reconocerlo y actuar contra él:

1.Alerta

En situaciones de estrés constante y permanente o incluso luego de una situación traumática, podemos darnos cuenta cómo aparecen los llamados ataques de ansiedad o pánico. Estos se evidencian a través de la respiración, el pulso y el ritmo cardiaco acelerado, las pupilas dilatadas y la rápida circulación de la sangre. A nivel cerebral la atención se agudiza y nos ponemos hipersensibles.

¿Qué pasa durante el pánico? En vista de que el cuerpo está recibiendo un estimulo que lo altera física o mentalmente representando una amenaza para su correcto funcionamiento, este busca la manera de “huir” de ella liberando adrenalina a diferentes partes con la intención de provocar una reacción, por ejemplo a los vasos sanguíneos, al corazón, al estómago, a los pulmones, a los ojos y a los músculos, es como cuando estamos en peligro y nos preparamos para correr, la misma sensación. Cabe destacar que esta hormona aumenta los niveles de energía que nos permite escapar rápidamente de los llamados elementos de “estresor”; las causas que nuestro organismo combate casi de manera instantánea.

2.Resistencia

Al estar sometidos a un estrés permanente que no cesa y que le impide al sistema nervioso estabilizarse, comenzamos a sentirnos fatigados todo el tiempo, tenemos problemas de sueño y malestar general. Estos síntomas se van agudizando con el paso del tiempo y evolucionan a patologías mucho más serias que nos ponen irritables, sin poder concentrarnos ni ser productivos, básicamente nos inhabilita.

Lo que pasa es que por el pánico, los recursos y las defensas naturales del cuerpo se agotaron, es decir el organismo está cansado debido al sobreesfuerzo que tuvo que hacer y necesita descansar. Es aquí cuando busca adaptarse, recuperarse y repararse llevando los niveles de adrenalina y cortisol a su estado normal.

3.Agotamiento

Lamentablemente muchas veces dejamos que el estrés sea parte de nuestra cotidianidad, no le prestamos atención o nos acostumbramos a estar constantemente en estado de alerta, sin saber que a la larga el organismo agotará todos los recursos que tiene para defenderse de los estímulos estresores y por consecuencia se debilitará para finalmente enfermarse.

Es justo en esta etapa cuando todos los efectos negativos y perjudiciales del estrés crónico se manifiestan en pleno, por ejemplo, la desmotivación total, los problemas interpersonales por mal humor o irritabilidad, la incapacidad o desequilibrio de las emociones y las enfermedades derivadas de este como hipertensión,  úlceras y debilidad en el sistema inmunológico.

¿Cómo combatirlo?

Sabemos que si el estrés se apodera de nuestro día a día es difícil erradicarlo, sobre todo cuando perdemos el poder de controlar los factores externos que nos lo causan, sin embargo, hay terapia psicológica que nos ayuda mediante herramientas y estrategias para tal fin. La meditación por ejemplo es bastante útil si queremos despejar la mente y liberar un poco de cargas, el ejercicio igual contribuye a generar hormonas de la felicidad y la introspección funge como primer paso en la sanación.

Según la psicología el estrés ocurre porque la persona no cuenta con la fortaleza o capacidad para enfrentar las situaciones que lo generan. Podríamos decir que no domina las demandas ni controla las reacciones a ellas, entonces como no le es posible eliminar el elemento estresor concientemente, el cuerpo busca combatirlo.

Por su parte la ciencia asegura que aunque el entorno social desencadena esta patología, también puede actuar como agente amortiguador y mitigar sus efectos nocivos, claro, en este aspecto deben generarse métodos para ello, como estrategias laborales para un ambiente de trabajo positivo y ameno que motive a los empleados.

Sigue estos consejos para combatir el estrés:

  • Gestiona tu tiempo de manera eficaz para que puedas cumplir con tus tareas y prevenir brotes de estrés. Llega temprano al trabajo, estudia con tiempo de anticipación y aléjate de la ansiedad.
  • Deja el perfeccionismo porque este sólo te generará tensión y angustia y no te dejará disfrutar de tus logros.
  • Practicar yoga también contribuye al equilibrio físico y mental. Por algo se está expandiendo por todo el mundo y cada vez tiene más adeptos.
  • Somos lo que comemos, así que cuida tu alimentación y excluye de tu dieta diaria aquellas comidas estimulantes, diseña un régimen basado en comida sana y llena de vitaminas.

Lo más importante es tomar conciencia de que el estrés es realmente peligroso para el organismo, puede generar enfermedades serias y crónicas por lo que es necesario llevar una vida emocionalmente equilibrada.

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Tipos de acoso laboral

Carrera & Dinero, Dilemas, Lifestyle, SE TÚ

Abril 13, 2017

El Mobbing o acoso laboral, consiste en aislar a un empleado progresivamente con la intención de infundirle temor, que aumente su productividad o que abandone el puesto de trabajo. Esto afecta notoriamente la autoestima y desempeño del trabajador. Lamentablemente muchas empresas emplean este tipo de técnicas para que la víctima se sienta acorralada y presionada a renunciar.

Psicológicamente hablando el acoso laboral es definido como toda práctica ejercida que atenta contra la estabilidad productiva del individuo bien sea a través del ataque sistemático a su moral, trato vejatorio, descalificador o psíquico.

Aunque sea difícil de identificar y comprobar, existen diferentes tipos de maltrato laboral dependiendo de sus características y que hoy están siendo estudiadas a nivel mundial sobre todo por organizaciones que buscan proteger a la masa trabajadora. Pero básicamente se conocen los siguientes tipos de acoso laboral:

  • Por jerarquía horizontal 

Este tipo de acoso se presenta cuando el empleado es víctima de un compañero que se encuentra en su mismo rango, sin embargo las repercusiones psicológicas son grandes debido a que por lo general, comparten una gran parte de la jornada juntos. Las causas son varias, puede darse por envidia, enemistad, aburrimiento o carácter.

También se le llama perverso ya que el acosado se convierte en presa de un acosador que simplemente tiene problemas de personalidad con rasgos de manipulador y hostigador por lo que suele acosarlo a solas y sin testigos de una manera fría y calculadora. Es bueno consiguiendo que los demás confíen en él y su intención no responde a intereses laborales y no puede corregirse a menos que una de las partes abandone la empresa.

  • Por objetivo

El segundo tipo de acoso laboral es vertical, aquí el acosador se encuentra en un nivel superior que el acosado aunque también pasa al contrario y se le llama ascendiente, cuando un superior es atacado constantemente por uno o varios de sus subordinados.

En el caso descendiente, que es el más común, son los superiores quienes acosan a uno o varios empleados que están a su cargo, por lo general esta técnica es utilizada como medida de presión para que abandone su puesto de trabajo y se subdivide a su vez en:

  1. Estratégico: también es llamado institucional y se emplea como parte de la estrategia de la organización para que el empleado abandone voluntariamente su puesto y que esta a su vez no tenga que pagarle la indemnización por despido indirecto. Generalmente sobrecargan de tareas a la victima o por el contario desmejoran su rendimiento despojándolo prácticamente de todas sus responsabilidades y aislándolo de la dinámica diaria.
  2. Gestión: este es llevado a cabo por la alta jerarquía de la empresa cuando desea maximizar la productividad y utiliza el miedo, la intimidación y las amenazas de despido si no se llega a la meta establecida. De igual manera se usa con el fin de prescindir de un trabajador que no acata normas o que no cumple con las expectativas y aumentar la capacidad de trabajo de los subordinados.
  3. Disciplinario: su única intención es que la persona acosada “entre por el molde” y si no lo hace recibirá un castigo. Por su puesto el terror es la principal herramienta para conseguir tal objetivo y se infunde no solo en la víctima sino como ejemplo para que todo su círculo vea lo que le puede pasar si actúan de tal manera. Por obvias razones el clima laboral se hace pesado y tenso en dónde nadie se atreverá a llevarle la contraria al jefe.

El psicólogo alemán Heynz Leymann, quien se dedicó al estudio del Mobbing como lo conocemos hoy en día y a la conducta en el trabajo, señala que este existe cuando una o varias de las 45 actitudes que él propone, se repiten al menos una vez por semana durante seis meses consecutivos. ¿Cómo lo reconocemos? Básicamente por el estrés que genera una sintomatología física (dolores, malestar general, gastritis etc.) y psíquica (ansiedad, baja autoestima, pánico etc.) ante las constantes exigencias y presencia del o los acosadores que quizás no nos creemos capaces de satisfacer. Por otro lado, el síndrome de “Burn out” o “estar quemado” también es un indicio y aparece cuando el sujeto es sometido a fuertes demandas que acaban con su entusiasmo por el trabajo.

Fases del acoso laboral

Indiferentemente del tipo de acoso laboral por el que esté pasando un trabajador, las fases son las mismas:

  1. Conflicto: es cuando se sospecha del acoso y por ello se comienzan a observar las señales, perfiles o indicios que te ayudan a detectarlo.
  2. Acoso: que básicamente es la etapa en dónde no hay duda y se genera el acoso en todo su esplendor a través del hostigamiento y maltrato constante que se hace insoportable.
  3. Intervención: es cuando la victima decide hacer la denuncia formal para que se tomen los correctivos o se decide prescindir del empleo. No obstante, normalmente el victimario consigue sus objetivos mediante el desgaste sistemático.
  4. Exclusión: representa la parte final del conflicto y una de las partes quedará por fuera, bien sea por que el acosador salga de la empresa (de ser posible) o que el acosado no soporte la presión y renuncie.

El acoso laboral, por desgracia, es muy usado en las organizaciones sin importar las consecuencias que este tiene sobre la psiquis de quien lo padece. Estos constantes ataques sufridos en el puesto de trabajo conllevan a una serie de problemas psicológicos como depresión, ansiedad, ataques de pánico y estrés crónicos entre muchos otros, además de perjudicar la reputación de la víctima que mientras más se resiste al Mobbing, más acosado será. Si estás pasando por una situación como esta, medita qué hacer ante el dilema y toma una decisión en base a cuidar tu salud física y mental.

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Mitos feministas que afectan la igualdad de género

Dilemas, Lifestyle, SE TÚ

Marzo 27, 2017

El feminismo como lo conocemos, es un movimiento de liberación de la mujer en pensamiento, acción, teoría  y práctica, que lucha a favor de la igualdad de género. A su vez, pretende eliminar las jerarquizas y desigualdad entre los sexos, profundizar en los distintos roles que las féminas asumen dentro de la sociedad y transformar la manera cómo se relaciona con su entorno. En líneas generales, el feminismo estudia las condiciones en las que las mujeres están desenvolviéndose socialmente y cómo lograr su empoderamiento.

Se podría decir que las feministas abogamos contra el sexismo en todos los ámbitos, como el profesional, académico, laboral, político y cultural. Resulta que tanto los hombres como las mujeres debemos tener los mismos derechos ya que somos iguales. Tomando conciencia acerca de esto y organizándonos es que podremos acabar con la discriminación de la mujer por el simple hecho de serlo.

Para la próxima vez que escuches los siguientes mitos acerca del feminismo, te vamos a decir lo que realmente debes responder ya que esto afecta negativamente la igualdad de género:

  • Las mujeres odian a los hombres

Este es uno de los mitos más propagados acerca del feminismo en el mundo. Las mujeres que lo defendemos vemos esta figura como una experiencia colectiva en donde los caballeros tienen cabida y por ende deben involucrarse. La igualdad de género es la meta principal de este movimiento que va más allá de una guerra de sexos y que apunta a generar grandes cambios sociales en Pro de la igualdad en oportunidades.

Es decir, no, las mujeres feministas no odiamos a los hombres, todo lo contrario, pensamos en ellos como un complemento idóneo para construir una sociedad más justa y equitativa. Odiarlos sería una contradicción de hecho.

  • Las feministas son descuidadas y desarregladas

En ocasiones los medios de comunicación contribuyen a generar una imagen de desaseo en las mujeres que profesan el feminismo. Nos han estereotipados como masculinas, antiestéticas, que odiamos el color rosa y todo lo que tenga que ver con belleza. La realidad es otra, hoy en día vemos inclusive a celebridades, como Emma Watson, defender esta lucha sin perder la esencia ni delicadeza que nos caracteriza.

Desempeñamos diferentes roles de madre, amiga, esposa, profesional y mujer. También nos gusta vernos hermosas, oler rico, pintarnos los labios y que nos envíen rosas. La diferencia es que también amamos la independencia, autonomía sobre nuestro cuerpo y la libre elección. El cuidado de la apariencia personal es algo individual, no una característica del movimiento.

  • El feminismo es solo para las mujeres

Falso, hoy en día muchos hombres forman parte de la lucha por la igualdad de género. La campaña creada por la Organización de las Naciones Unidas “HeForShe” es una muestra de ello. Su naturaleza no radica es fungir como superhéroes sino en apoyar una causa que les parece justa debido a que reconocen la importancia y el papel de la mujer dentro de la sociedad.

Los actores Ryan Gosling, Edgard Ramírez y Matt Damon, el ex presidente Barack Obama y el secretario general de la ONu Ban Ki-Moon son sólo algunos de los personajes que se han declarado feministas y que han participado en HeForShe.

  • La maternidad y el feminismo no combinan

Este mito nace debido que durante muchos años se creó que las mujeres feministas no creían en la familia, en el rol de madre y las tareas del hogar. Si bien es cierto que muchas féminas no desean asumir estas facetas, eso no tiene nada que ver con ser o no ser feminista, es cuestión de gustos. La lucha por la igualdad de género persigue la libertad de elegir sobre nuestro cuerpo, por ejemplo, cuándo tener hijos o la libertad de no tenerlo si no queremos, se refiere al derecho de decisión.

Así que esto no es cierto, la verdad es que el feminismo también busca reivindicar el rol de la mujer ama de casa a través del empoderamiento.

  • Las feministas son homosexuales o “feminazis”

Para formar parte del feminismo no hay lineamientos de ningún tipo, mucho menos de orientación sexual u hormonal. ¿Por qué decimos esto? Porque está muy arraigada en el pensamiento colectivo, la idea de que las feministas o somos homosexuales o somos unas histéricas hormonales, “feminazis” como algunos nos llaman.

Esto responde a un concepto patriarcal que cree que la mujer debe permanecer callada, sumisa y molesta. Todo acto de revelación, opinión o soberanía en nuestro comportamiento debe ser radicalmente sentenciado para evitar que el género tome fuerza dentro de la sociedad y sea escuchado, por eso nos etiquetan.

  • El feminismo es igual al machismo

Aunque los términos tienden a dar esa percepción, el machismo es una teoría de inferioridad mientras que el feminismo busca igualdad, derecho y libertad de la mujer. Como verán no tiene nada que ver uno con el otro. Los machistas se creen superiores a las mujeres y utilizan la discriminación como arma de vejación.

Es como si dijéramos que el racismo y la lucha contra el racismo son lo mismo.

Siendo feministas las mujeres no queremos parecer víctimas, sino tener libertad de acción y participación en la sociedad al igual que mayores oportunidades para desarrollarnos. Esta es una ideología que lucha contra el abuso y la discriminación de género. Es hoy en pleno siglo XXI cuando este movimiento tiene mayor vigencia que nunca ya que todavía existen mucha represión e imposición acerca de los derechos de la mujer y es por ello que debemos estar unidas. No hagamos caso de esos mitos ridículos que le hacen daño a la lucha, mas bien eduquémonos para demostrar lo contrario e impartir la causa a dónde quiera que vayamos.

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Cómo saber si soy una persona tóxica

Dilemas, Lifestyle, SE TÚ

Marzo 6, 2017

Cuando tenemos problemas para relacionarnos con otras personas, bien sea en el ámbito laboral, familiar o de pareja, nos resulta muy difícil asumir que quizás seamos nosotros quienes tenemos una gran parte de responsabilidad sobre ello. Generalmente delegados la culpa de los conflictos a la otra persona y no nos detenemos a evaluar que podemos ser nosotros la persona tóxica en la ecuación.

Admitir esto es bastante difícil para cualquiera, pero se debe partir del punto en que ambas partes tienen cierto grado de culpabilidad, solo que esta se mide en referencia a qué tanto afectan o son nocivas esas acciones o conductas a terceras personas y de qué manera lo hacen, aunque también hay personas tóxicas a sí mismas.

Reconocer es el primer paso

Debido a nuestra individualidad y rasgos de personalidad que contrasta con otras, lo más probable es que en algún momento, todos hallamos sido tóxicos, sin embargo lo determinante es cómo ciertas actitudes nuestras se convierten en fuente de conflicto. Es importante también destacar que si modificamos esos patrones y nos controlamos (aceptando) podemos revertirlas siguiendo una serie de pasos.

En primer lugar, reconocer que somos una persona tóxica para los demás, es aquí dónde el ego influye tratando de ocultar nuestras más profundas inseguridades y temores interponiéndose para dar ese paso. Aquí es importantísimo ubicarnos en las siguientes situaciones:

  • Siento que la vida es mala conmigo

Ese sentimiento constante de que la vida está en tu contra o que es injusta contigo es súper negativo y demuestra que tienes el ego un poco inflado. Sí, debemos trabajar para merecer lo mejor pero creer que el mundo te debe algo es tóxico. La verdad es que una persona emocionalmente estable y que sabe manejar sus emociones, sabe que las altas y bajas, los aciertos y desaciertos, lo bueno y lo malo forman parte de la maravillosa experiencia que es VIVIR y en ella la aceptación y adaptación es primordial.

  • No me gustan las críticas

Las críticas constructivas son necesarias para avanzar y deben ser bien recibidas sin son hechas con buena intención. Sin embargo la persona tóxica se niega a ellas y se defiende rápidamente, hasta con ataques, ante cualquier acotación sobre algún aspecto de su vida. Con esto intenta ocultar sus inseguridades, desvalorización, resentimiento y baja autoestima, es por ello que rechaza cualquier opinión y la ve como una agresión.

  • Soy la víctima

Las personas tóxicas tienden a tornarse las víctimas ante las desgracias de su vida y no asumen responsabilidad sobre ellas. La culpa de todo lo malo que les pasa es de otros menos de ellas. Todo el tiempo asumen y expresan que no saben porqué le hacen daño o le tienen envidia. Las excusas son la orden del día cuando no encuentran culpables externos acerca de los resultados de sus acciones.

  • No reconozco el éxito en otro

Todo el tiempo le restan méritos al trabajo de los demás, no reconocen que otros puedan ser exitosos y hasta sienten envidia de ello, así actúan los tóxicos. Generalmente asumen el éxito de terceras personas como “golpes de suerte” y no como resultado de su esfuerzo y perseverancia.

  • Uso la fuerza y la agresión como defensa

Probablemente esta sea la característica más resaltante de las personas tóxicas: la agresión física, verbal y/o emocional, ya que bajo ningún concepto NADIE tiene el derecho de agredir de ninguna manera a otro ser humano. Si no puedes contener ni controlar tus emociones al punto de que necesitas defenderte agrediendo, eres una de ellas.

Llenándote de humildad y sinceridad puedes identificar tus conductas y reconocer que tan tóxica eres. Si el resultado es positivo ¡toma cartas en el asunto! comienza desde ya a trabajar en ello y conviértete en alguien positivo, de lo contrario tus relaciones seguirán fracasando, terminarás alejado y aislado del resto del mundo siendo infeliz.

Lo soy ¿Ahora qué hago?

La ayuda profesional siempre será la ideal para ayudarte a confrontar los problemas de actitud luego de aceptarlo. Ya que te identificaste como alguien tóxico, es bueno que:

  • Analiza cuáles son las conductas que normalmente te traen problemas con los demás y sustitúyelas por su antítesis, es decir, si eres impaciente cámbialo y cultiva más tu paciencia, si te cuesta tolerar aprende a entender y desarrolla tu empatía.
  • Coteja los factores que han forjado tu personalidad. ¿Por qué eres así? Cómo fue tu niñez, los valores que te sembraron, los hábitos, costumbres y sentimientos con los que creciste. Si sufriste mucho, es normal que andes a la defensiva, pero con reflexión entenderás y aprenderás a dejar el pasado atrás.
  • Escucha lo que tus seres queridos tienen para decirte y respira antes de contestar. Detente y evita las explosiones. No tienes que estar 100% de acuerdo con la opinión de todo el mundo pero si puedes y debes respetarla.
  • Relájate, ríete y no te tomes todo tan en serio. A veces es necesario buscar actividades que nos ayuden a relajarnos, divertirnos, drenar el estrés y producir más endorfinas. Alégrate porque estás a un paso de cambiar para siempre.
  • Permítete a ti misma equivocarte, sé más flexible y auto critícate sanamente. Comienza a experimentar cosa distintas por más simples que parezcan. Viaja, cambia el estilo de vida, ejercítate ¡Enamórate! Dale un giro a lo que antes hacías y rompe la monotonía.

Aceptar que se es una persona tóxica puede provocar un choque emocional y una mezcla de sentimientos, no obstante el simple hecho de saberlo ya representa un gran avance para ti, así que no te sientas peor, levanta ese ánimo y comienza a generar cambios positivos en tu día a Apia. Pronto verás como tus relaciones comienzan a mejorar y a fluir en armonía.

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