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Típicos errores al decorar tu hogar

Cine & Arte, Dilemas, Lifestyle, SE CULTA, SE TÚ

Agosto 12, 2017

¿Te mudas de casa o decidiste redecorar? Seguramente quieres que al terminar se vea perfecta y que refleje tu estilo personal, que sea cálida y acogedora. Para que no cometas los típicos errores decorativos, lo mejor es que no te vuelvas loca comprando y comprando cosas sin sentido, mejor date tu tiempo para definir cómo quieres que se vea cada detalle, cada área y si es posible escribe todo, toma fotos de lo que te gusta y acepta ayuda, recuerda que es sumamente importante que tu hogar tenga equilibrio y armonía para que te sientas a gusto cada vez que llegas a descansar.

Sí, es normal que desarrolles cierto apego por los viejos muebles o que evites gastar una gran cantidad de dinero, sin embargo puedes darle la vuelta y hacer las cosas más sencillas pero igual de bonitas. Toma nota de estos consejos:

  • Iluminación

La iluminación, un detalle que todos subestiman pero que tiene el poder de cambiar por completo la apariencia de tu casa, para bien o para mal.

En especial luego de mudarnos, dejamos para último el tema de las lámparas y sin darnos cuenta, pasan y pasan los meses y nuestros bombillos siguen ahí guindando de un cable. Es necesario invertir de entrada en unas buenas lamparitas que vayan con el estilo que buscas en cada espacio para que lo hagan más acogedor. Toma en cuenta qué tanta luz quieres por área y la estética que prefieres.

Cuida los detalles como luces LED en zonas estratégicas, luces exteriores, lámparas de habitación y oficina.

  • Mobiliario

Cuando estamos comprando los muebles que lucirán en nuestra casa cometemos el error de comprar más de los que caben, como nos gustan taaantos, nos los queremos llevar ¡TODOS!

En estos casos lo mejor es centrarse y elegir los fundamentales, decirle adiós a los viejos o reciclarlos dándole una nueva vida. Es importante destacar que si vamos a redecorar nuestra casa tenemos que salir de los objetos antiguos o estaremos acumulando trastes, aunque tengan muchos espacios, igual se verá todo amontonado.

Lo bueno de saber elegir bien el mobiliario es que todo tendrá un estilo sólido y no se verá como un carnaval de ideas.

  • Los tejidos

Quizás por ahorrar dinero o por error de principiantes, al elegir los tejidos como cortinas, alfombras o tapetes, terminamos llevándonos lo más barato o de baja calidad. De pronto parecen bonitos, pero a la larga se decoloran, se ponen brillantes o con pelusa.

Dicen que lo barato sale caro y seguramente al poco tiempo tendrás que invertir nuevamente en renovar estas piezas, además lo que buscas es que cada espacio se vea elegante y con estilo, no común y desechable.

Date tiempo si es necesario, pero a la hora de ir a la tienda, procura elegir unas buenas sábanas de hilo, cortinas de seda o algodón y cojines de Lino por ejemplo ¡Date el gusto!

  • El orden

Detrás de la belleza está el orden, por ello la clave está en mantener ordenado cada espacio de la casa de acuerdo a su uso.

La cocina o la sala, al igual que los baños deben tener sus estanterías, gavetas o envases en donde vaya cada cosa. Además de saber dónde está lo que necesitas, garantizas uniformidad y practicidad.

Si ya empezaste a empujar todo para que entre en el armario y no se vea al abrirlo, mejor considera reorganizar tu casa y trata de organizarlos cada tres meses por lo menos.

Si quieres que tu casa quede como en tus sueños ¡Agarra consejos! y pon en práctica estos sencillos tips para no cometas los típicos errores al decorar.

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Consejos sobre responsabilidad en las Redes Sociales

Bienestar, Dilemas, Lifestyle, SE CULTA, SE TÚ

Agosto 10, 2017

El problema con el contenido en los medios digitales es que expone por entretenimiento o cualquier otro fin, diversas situaciones, personalidades, o gente común en el ciber mundo, pues al ser reproducidas una y otra vez en las redes sociales hasta volverse viral, llega a un contenido impensable de usuarios.

En ocasiones no hay mayor impacto que un like o repost, pero se han conocido casos hasta de suicidio por bullying cibernético o contenido malicioso compartido en la red. Este año, por ejemplo, murieron más de 300 colombianos víctimas de un desastre natural, sin embargo un político de ese país suramericano aseguró a través del Internet que se trataba de un ataque terrorista, cosa que era totalmente falsa, pero tal aseveración conmocionó a sus y generó temor generalizado en la población.

Una cadena de Whatsaap, un repost de Facebook o un retweet de Twitter por mencionar algunos, parecieran sin inofensivos y en algunos casos lo son, pero en otros esta acción puede influir sobremanera en la percepción que tienen los demás acerca de un tópico en específico. A veces nos hacemos cómplices “inocentes” al compartir contenido que genera tanto ruido que cambia comportamientos u opiniones sobre todo en temas políticos, raciales o de religión.

Cuestión de identidad

La huella digital es toda esa información sobre terceras personas que circula en la red. Dicho de otra manera, es todo lo que aparece en los buscadores al introducir en nombre de alguien, que bien puede ser el nuestro. Debido a esta razón debemos ser muy conscientes  a la hora compartir lo que nos llegue a través de nuestros perfiles ya que ese material se divulga rápidamente a nivel mundial y se quedará ahí, en el cibermundo permanentemente.

Como ser responsable en tu Redes Sociales

1.Si te llega material fotográfico, o audiovisual que exponga la intimidad o vulnere la seguridad de alguien, aunque no lo conozcas ¡No lo reenvíes! Ayuda a frenar la bola de nieve.

2.No publiques ni compartas fotografías que exponen la identidad o den información sobre un niño.

3.Respeta la privacidad y los datos personales de tus conocidos. No subas material en donde estos aparezcan sin que lo sepan o sin su permiso.

4.No hables mal públicamente de tu trabajo o de la empresa donde prestas servicios. Esto incluso puede acarrearte problemas legales.

5.Si no es de una fuente confiable y verificable, no te hagas eco de noticias alarmantes.

6.Acepta en tus perfiles solo aquellas personas que conoces. No permitas que extraños tengan acceso a tus datos o información que tenga que ver con tus contactos.

7.Aprende a denunciar fotografías, videos o contenido que atente contra la moral e identidad de otra persona, esté o no vinculado contigo. Todas las redes sociales tienen esa opción.

8.Cuida tu lenguaje o comentarios emitidos en grupos públicos de whatsapp, facebook o cualquier portal. Uno nunca sabe quién lo está leyendo y si lo que digas te comprometa.

9.Piensa bien ante de subir una fotografía a la red, recuerda que sus derechos pasan a ser propiedad del portal.

10.Revisa la privacidad de tu perfil y asegúrate que sólo tus contactos puedan ver lo que publicas.

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5 pasos para sacar la negatividad de tu mente

Bienestar, Dilemas, Lifestyle, SE BELLA, SE CULTA, SE TÚ

Agosto 7, 2017

La culpa y la preocupación son sólo dos de las muchas emociones negativas que azotan la mente de cada vez más personas en el mundo. Estos sentimientos básicamente han sido desarrollados a lo largo de nuestra vida como producto de una infancia llena de exigencias y perfeccionismo, se manifiestan en la adultez con estrés y ansiedad generalizada que afecta directamente nuestro bienestar físico y emocional.

El sentimiento de culpabilidad por haber cometido algún error o por no haber realizado determinada tarea o acción, al igual que la preocupación enfermiza por el futuro, son emociones negativas que limitan nuestra capacidad para disfrutar el presente y nos inmovilizan ante las situaciones de adversidad.

Tanto la culpa como la preocupación, deberían ser usadas como herramientas de aprendizaje para corregir conductas y buscar soluciones.

El verdadero peligro de tal negatividad en tu mente es que te impide ser feliz debido a que te mantiene estancada en un estado de tiempo contrario al real, es decir, por cosas que ya sucedieron o que aún no han sucedido. En este sentido, vivimos en una sociedad que carga permanentemente una culpa a cuestas y que se autocastiga alejando su atención del futuro que desea construir.

 Saca la culpa

Sabemos que el pasado no podrá cambiarse aunque te sientas muy mal por él y si aún no lo aceptas, comienza por hacerlo si quieres erradicar la culpa de tu mente. Para cambiar el pensamiento negativo y manipulador de la culpabilidad, tienes que dar los siguientes 5 pasos:

1.Deja de castigarte y acepta lo que pasó:

Vive el presente y disfrútalo, en el momento indicado buscarás una solución acertada a lo que pasó, pero por ahora castigarte no te garantiza que no cometerás el mismo error.

2.Fija momentos para buscar soluciones:

Deja de mantener en la mente durante todo el día ese asunto que necesitas revertir o enmendar. Probablemente sientes culpa por estar evitando alguna responsabilidad, así que fija el día, y hasta la hora en que te ocuparás de ello.

3.No dejes que te manipulen:

Pasa que nos encontramos con personas que nos manipulan a través de la culpa que sentimos, respeta tu decisión de no auto castigarte y reflexiona acerca de si tu actitud está aportando cosas positivas o negativas a tu vida.

4. Acéptate:

No tienes porqué gustarle a todos los demás, ni tú, ni tu comportamiento podrá satisfacer al mundo entero. Que tu felicidad y armonía espiritual sea la prioridad, no el darle gusto a tu entorno.

5.Anota:

Llevar anotaciones acerca de las cosas que te hacen sentir culpable es bastante útil precisamente para dejar de estarlo. Deja por escrito porqué, cuándo y quién te produce ese sentimiento es necesario para analizarlo y sustituirlo.

Saca la preocupación

Al igual que la culpa por el pasado, la preocupación por el futuro tiene el poder de robarnos el presente. La ansiedad y el miedo por lo que vaya a pasar no tiene que quitarte el sueño, así que con estos 5 pasos trabajarás más el hoy viendo el mañana como una consecuencia:

1.Acciona:

No te quedes parada cuando sientas que debes ocuparte de alguna situación, más bien ocúpate pues para la preocupación el mejor remedio es la acción.

2.Ubícate:

Sabes que es hasta ridículo preocuparse de más por cosas que aún no han pasado y que quizás no vayan a pasar. El 95% de las cosas negativas que pensamos realmente nunca suceden, así que pregúntate ¿Preocuparme cambiará lo que pueda o vaya a pasar?

3.Agenda tu preocupación:

Pon en tu agenda un tiempo determinado para preocuparte, digamos 10, 20 o 30 minutos en el día. Que sea sólo en ese rango de tiempo en el que te preocuparás y ocuparás por eso que está dando vueltas a tu mente.

4.Redacta una lista:

Haz una lista de todas tus preocupaciones ¿Con que finalidad? Pues al paso del tiempo la revisarás y te darás cuenta que muchas de esas cosas que te preocupaban nunca sucedieron o que no eran tan graves.

5.Repasa:

Analiza en qué te ocupaste anteriormente para deshacerte de una preocupación, cómo lo hiciste y en qué momento. Quizás esas mismas estrategias te puedan servir ahora.

El tema cultural tiene mucho que ver con nuestras culpas y preocupaciones puesto que en algunas culturas es mal visto el “no preocuparse” o que no te afecten ciertas cosas, al igual que castigarse por errores cometidos. Igualmente se cree que si de verdad nos importa algo o alguien debemos demostrarlo y expresarlo mediante la peocupación o la cupabilidad si hicimos algo mal, pero ¿realmente valdrá la pena sacrificar nuestro bienestar emocional por el qué dirán? En la respuesta encontrarás la solución a tus males y sacarás a negatividad de tu mente.

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Personalidad según el tipo de letra

Dilemas, Lifestyle, SE CULTA

Agosto 6, 2017

Entre esas curiosidades que nos encanta leer, seguramente nos hemos topado con el análisis de la personalidad según nuestro tipo de letra, el término correcto para esto es grafología. Lo cierto es que el tamaño, la curvatura o la inclinación de cómo escribimos, puede revelar muchos aspectos acerca de cómo nos comportamos ¿será que acertamos contigo?

Tamaño

En cuestiones de letra, el tamaño sí importa.

  • Pequeña: la usan personas perfeccionistas, exigentes y detallistas la extremo. Generalmente son tímidas, introvertidas y desconfiadas.
  • Medianas: personalidad adaptable, relajada y sencilla. Quienes tienen la letra mediana, son flexibles ante los obstáculos que se le pongan enfrente.
  • Grande: el egocentrismo y la sociabilidad definen a los de letra grande. Les encanta estar en contacto con las personas, sobresalir y poseen una gran seguridad en sí mismas.

Cursiva

Si escribes en cursiva, presta atención a estos datos:

  • Sin inclinación: prefieres la lógica y la practicidad en la vida, no eres nada humanista ni tienes problemas para tomar decisiones.
  • Inclinada hacia la derecha: afrontas y te gustan los retos además de correr riesgos. No le das muchas vueltas al asunto cuando te toca probar algo nuevo.
  • Inclinada a la izquierda: tiendes a ser sumisa, te gusta que te dirijan y que te enseñen. No asumes puesto de liderazgo más bien sigues líderes.

Espaciado

Busca un texto que hayas escrito y fíjate en el espacio que dejas entre palabras.

  • Si es amplio: te gusta tener y que respeten tu espacio personal. Pones límites a las demás personas cuando es necesario.
  • Si es reducido: tienes problemas para manejar la soledad por lo que te gusta estar siempre acompañada. Buscas apoyo en tus seres queridos cada vez que necesitas ayuda.

Formas

Algunos tienen la letra un poco más redondeada de lo normal, otros con más Ángulos. ¿Y tú?

  • Con ángulos: eres impulsiva, apasionada e inteligente por lo que deseas (y eres) más agresiva que el resto en determinadas situaciones.
  • Redonda: la dulzura, serenidad y creatividad es lo tuyo. Normalmente te diferencias del resto por tu originalidad y carisma.

El punto sobre la “i”

Sí, hasta cómo pones el punto sobre la “i” nos da una idea de tu personalidad.

  • Si lo pones mirando hacia la izquierda eres indecisa
  • Si lo colocas a la derecha o en el centro eres empática y práctica
  • Si eres de las que hace un círculo es porque eres visionaria
  • Si lo pones muy arriba eres creativa
  • Si lo haces alargado eres sumamente perfeccionista y autocrítica.

Como ven, la caligrafía puede decir mucho de nosotras. Aunque sea por curiosidad, fíjate que tan fuerte afincas el lápiz o que tan legible es tu firma, capáz y acierta en tu perfil.

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¿Serán razones o excusas? Aprende a diferenciarlas

Dilemas, Lifestyle, SE CULTA

Julio 25, 2017

Por naturaleza y en cualquier momento, los seres humanos sentimos la necesidad de hacer ciertos cambios a partir de acontecimientos o situaciones que nos enfrentan incluso a nosotros mismos, también por la necesidad de seguir creciendo como individuo, sentirnos más felices o mejorar nuestra calidad de vida. Sin embargo e irónicamente, también por naturaleza, utilizamos el recurso de la excusa para posponer esas acciones, buscamos y rebuscamos razones para NO hacerlas y finalmente, dejamos pasar el tiempo escondidos en una falsa zona de confort. Para que no se nos vaya la motivación, es necesario preguntarnos ¿serán razones o excusas?

Todo aquel que desee trascender, debe tener claros varios elementos que tienen el poder de impulsarlo al éxito o empujarlo al fracaso, entre ellos la diferencia básica que existe entre una razón y una excusa. La primera es la causa principal e irrevocable de hacer o NO hacer algo consciente y responsablemente, la segunda tiene que ver más con una especie de disculpa que nos damos a nosotros mismos para eludir una obligación.

Más claramente, el argumento que se acompaña con la frase “No quiero” es una razón, precisamente esa: el No querer. Ahora bien, si en cambio decimos “No puedo” es una excusa.

El arte de procrastinar

Ya sabemos que procrastinar es el hábito de postergar, acciones, tareas o responsabilidades que debemos cumplir y que es nocivo para la productividad. Las razones varían entre desmotivación, estrés o acumulación de trabajo, lo cierto es que la procrastinación es bastante difícil (pero no imposible) de erradicar.

En este sentido, parece que nos hemos hecho expertos en posponer porque sencillamente no queremos hacernos responsables inclusive de nosotros mismos. Posponemos metas, objetivos, cambios, mejoras y avances que repercuten directamente en nuestro equilibrio y bienestar emocional, en nuestro desempeño como profesionales o en nuestra armonía familiar, al mismo tiempo que posponemos nuestra felicidad.

Finalmente ¿De quién es la culpa? Seguramente será más fácil culpar a terceros de eso que nos ocurre a lo interno y externo, pero la realidad es que esa es una EXCUSA y no una RAZÓN. Si nos empeñamos en negarnos a nosotros mismos cuán responsables somos de lo que nos pasa y de lo que No nos pasa, tardaremos más tiempo en enfrentar esa realidad a la que tememos y accionar para un cambio.

Al justificar los fracasos nos alejamos de la versión potenciada de nosotros mismos que deseamos moldear o de convertirnos en eso que queremos ser. Las excusas nos roban tiempo feliz, libertad, éxito y evolución.

¿Por qué nos cuesta comprometernos?

Si postergamos es porque no nos comprometemos, así de simple. Pero … ¿Por qué pasa? ¿Cuáles son las razones? Aquí algunas de ellas:

  • Porque nos gusta el placer y la gratificación rápida, sin mucho esfuerzo.
  • Porque en el fondo tenemos miedo de no saber hacer lo que debemos hacer, de fracasar y de intentar lo desconocido ya que siempre será más fácil irse por lo seguro.
  • Porque no hay riesgos que correr, nada se pone en juego, todo seguirá funcionando como va aunque no estemos satisfechos.
  • Porque a veces nos sobreestimamos a futuro, creemos que después estaremos más preparados, más listos, en mejores condiciones y ahí nos quedamos, nunca comenzamos, nunca llega ese “después”.
  • Porque no somos constantes.

Las excusas y los hábitos

Siempre al comenzar a generar pequeños o grandes cambios, cuando empezamos a crear hábitos sanos o transformadores de vida, aparecen justificaciones que nos impiden mantenerlos. Nos ubicamos en la disyuntiva de seguir como estamos o haciendo lo que hacemos porque es más fácil y cómodo que modificar nuestras rutinas, entonces es ahí, con determinación, cuando debemos identificar si realmente estas son excusas o razones.

Si ya sabes qué es, enfócate de acuerdo a ello. Si se trata de una excusa que no te deja hacer lo que te pone feliz ¡Cámbiala, anímate y motívate! Todos sabemos como auto inspirarnos. Pero si se trata de una razón, decídete, porque realmente nada te detiene, sólo tú misma así que busca otra alternativa pero que igual vaya dirigida a cambiar para brillar, no para quedarte estancada donde estás ¿Cómo hacerlo? Repasa las razones que te llevaron a querer un cambio.

¿Qué hacer?

¡Felicidades! Si llegamos al punto en que dominamos el autoconocimiento y sabemos cuándo estamos excusándonos, debemos buscar manera para dejar de hacerlo. Lo que nos ayuda es:

  • Hacernos responsables, dejar de usar el “No tengo tiempo” “No tengo dinero” “No tengo material” no tengo esto, no tengo aquello, tampoco lo otro. Eduquemos nuestro vocabulario y eliminemos palabras tóxicas reemplazándolas por unas más positivas.
  • Asumamos los obstáculos, dejemos de ocultarlos y busquemos solución. ¿El asunto es falta de tiempo? Vamos a levantarnos más temprano ¿No hay dinero? Seguro existe una opción más barata ¿No hay material? ¡Reciclemos!
  • Mantengamos la motivación y para ello hay que visualizar el objetivo SIEMPRE. Que no se nos olvide porqué estamos en este proceso, si es necesario diseñar mapas mentales, escribir notas, hacer videos o grabar audios, entonces lo hacemos. Dejemos volar la imaginación y veamonos llegando a la meta.
  • Inevitablemente debemos COMPROMETERNOS con nosotros mismos y con alguien más, esta es una buena forma de conseguir apoyo extra en los momentos de bajón emocional. Pon al tanto a un familiar, amigo o compañero acerca de lo que estás logrando obtener y pídele que te eche una mano cuando vea que estás bajando fuerzas.

Seguramente ya te echaste una miradita a lo interno e identificaste las excusas que más usas a diario y que casualmente se adaptan a todos los retos que se te presentan. Entonces ¿Qué vas a hacer? Si quieres dejar de justificarte y terminar de despegar ¡Anímate! porque el momento es AHORA.

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¿Eres adicta a las Redes Sociales?

Dilemas, Lifestyle, SE CULTA

Junio 19, 2017

Hasta hace muy poco, psicológicamente hablando, se consideraban como adicciones sólo aquellas conductas de dependencia por algún tipo de sustancia exceptuando la ludopatía. Hoy en día con la llegada de las nuevas tecnologías de la comunicación, este concepto se abre un poco más e incluye el uso indiscriminado del Internet, específicamente de las Redes Sociales.

Pueden considerarse adictas a las Redes Sociales aquellas personas que desarrollan una patológica necesidad de interactuar constantemente con otros a través de las distintas plataformas virtuales existentes. La realidad es que detrás de esta conducta recurrente, se encuentra una imperativa necesidad de aceptación, reconocimiento y, en algunos casos, deseos de conseguir algo más que les hace falta a su vida, aunque en ocasiones nos sepan qué es.

Querer estar enterados de todo lo que acontece en el mundo, hacerle saber a los demás lo que se está haciendo y (a toda costa) mantenerse presente en el cibermundo, es una de las necesidades que estos grupos satisfacen en el adicto. Digamos que le genera un placer intrínseco que casi pasa desapercibido. El término profesional adecuado para ello es Síndrome FOMO (Fear of Missing Out).

Otro aspecto relevante acerca de este tipo de adicción es que no se limita al uso de las computadoras sino que actualmente podemos acceder a nuestros perfiles utilizando diferentes aparatos como tablets y smartphones.

Adicción sin sustancia

Al igual que en la ludopatía, el uso contínuo de Redes Sociales, según diversos estudios, podría hacer que el individuo libere Dopamina al igual que un alcohólico cuando consume su primera copa. Si a esto le sumamos que cada vez son más las personas que se crean perfiles en comunidades como Twitter y Facebook, por razones culturales, de moda y hasta laborales, entendemos entonces que cualquiera puede caer en el mal uso de esta poderosa herramienta de conexión.

Sabiendo que a través de un perfil en cualquier portal de los que abundan en el Internet, podemos exponer nuestra cotidianidad y hasta crear una realidad paralela o falsa de nuestra vida subiendo fotografías, compartiendo enlaces o citando frases de autores, las Redes Sociales representan una herramienta determinante, para bien o para mal, de personas con rasgos depresivos o egocéntricos por ejemplo, he allí el elemento adictivo.

¿Quienes son más propensos?

Durante mucho estuvimos acostumbrados a pensar que los adolescentes eran más propensos a desarrollar malos hábitos en cuanto al uso de la tecnología. En la actualidad cualquier persona, de cualquier género o clase social puede hacerse adicto a la Redes Sociales ya que el acceso a estas es mucho mayor puesto que los gadget pueden acompañarnos a cualquier parte a donde vayamos, con tener un conexión Wifi o de datos es suficiente para acceder a nuestro Timeline.

Por la practicidad, rapidez y apariencia amigable, portales como Facebook se convirtieron en una especie de vitrina donde todos sus usuarios son de alguna manera evaluados socialmente de acuerdo al contenido que suben. Es por ello que nos esmeramos en mostrar la parte positiva, posesiones, viajes y diversión de la que gozamos. Es una manera de relacionarnos de tal manera, que hasta existen espacios exclusivos para encontrar pareja o salir de fiesta entre otros.

Las Redes Sociales dejaron de ser un lugar para mantener contacto con los seres queridos o amistades, para convertirse en todo un sistema que influye en los acontecimientos, publicidad y relaciones amorosas.

Síntomas y consecuencias

En el momento que un usuario se vuelve adicto a las Redes Sociales, presenta un síndrome de ansiedad casi obsesiva por estar “conectado” en sus perfiles y para ello buscará la manera, aunque no tenga a la mano un dispositivo o señal de Internet.

Así mismo su círculo cercano notará cambios drásticos en sus dinámicas diarias, aislamiento, presentismo que es cuando está cuerpo presente pero con la cara y total atención en su celular, tablet o laptop. Descuidará responsabilidades, no podrá concentrarse en sus tareas y sin darse cuenta su mundo real se convertirá en 100% virtual, bien sean amistades, conversaciones, trabajo y relaciones.

A medida que esta conducta adictiva vaya empeorando, las relaciones sociales, familiares, laborales y románticas del adicto también lo harán ya que este preferirá dedicarle más tiempo a las Redes Sociales que a interrelacionarse. En este sentido, se conocen casos de matrimonios que terminan en divorcio por este tema o por infidelidades asociadas al Internet.

Igualmente los ataques de estrés y ansiedad a causa del empleo compulsivo de este medio serán la orden del día. Serán normales los ataques de pánico por sólo ver que la señal se debilita o la batería se descarga. Así mismo obtener aceptación o feedback del contenido que se cuelga en cada perfil es una referencia de qué tan popular se es.

Justo en el punto en la que adicción es prácticamente incontrolable, la persona adicta preferirá no dormir con tal de estar en línea con sus contactos o publicando contenido constantemente. Por obvias razones el trastorno del sueño comenzará un deterioro físico que afectará negativamente su salud no solo en ese aspecto sino también a nivel muscular, en las articulaciones, vista y hasta oido.

Las redes sociales aparecieron como un mecanismo para mantenernos más conectados con nuestras personas de interés, familiares, influenciadores e incluso con los compañeros de trabajo o viejos amigos de la infancia. El problema está en que, como su capacidad de acceso a la información es infinita, estas han dado pie a que algunos las utilicen como escape de su propia realidad o como medio único de distracción que a la larga acarrea problemas de concentración, uso del tiempo productivo y hasta grandes desgastes físicos y emocionales. Analicemos con sinceridad cuánto tiempo le estamos dedicando a nuestros perfiles y que tan mal nos sentimientos si no estamos conectados, no hagamos que una herramienta súper útil de la actualidad se convierta en un instrumento negativo en nuestras vidas.

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Trucos para saber si te están mintiendo

Dilemas, Lifestyle, SE CULTA

Mayo 28, 2017

Todos odiamos que nos mientan y hacemos lo posible para evitar caer en cualquier tipo de farsa incluso de nuestras personas más cercanas. Sin embargo, el sexto sentido no basta para desenmascarar al mentiroso, hacen falta ciertos trucos para saber si te están mintiendo y son los que a continuación detallaremos.

  • Expresión facial

Aunque en ocasiones no prestemos atención a las muecas, gestos o al lenguaje verbal de la persona que nos está hablando, debemos saber que estos pueden darnos suficiente información para saber si nos dicen la verdad. Normalmente al mentiroso se le nota la angustia y las dudas en sus palabras. Si levanta demás la ceja y arruga la frente, probablemente se siente expuesto.

  • Sonrisa

Forzar la sonrisa es una técnica usada por quienes mienten para bajar la presión de sentir que pueden ser descubiertos. Es muy fácil diferenciar quien ríe con amabilidad y quien ríe por compromiso o de mentira. Si es verdadera podemos notar que todos sus músculos de la cara se mueven, pero si es falsa solo usarán los labios y la parte inferior de las mejillas.

  • Manos

Cuando alguien está mintiendo tenderá a rascarse la nariz o cubrirse la boca al hablar, ya que tiene la adrenalina en un alto nivel y esta se transporta hacia los capilares nasales causándole picor. Bloquear los labios con las manos es una manera inconsciente de tapar las mentiras que dice. También mantendrá las manos en constante movimiento para disimular la ansiedad.

  • Mirada

Nadie miente por deporte o placer, hay connotaciones emocionales, psicológicas o circunstanciales que llevan a la mentira. Es por ello que a quien lo hace se le dificulta mantener el contacto visual y prefiere desviar la mirada hacia otro lado, nunca directamente a los ojos. Verás cómo parpadea más rápido y mira al horizonte para sentirse menos culpable.

  • Tono de voz

Si habla más rápido o despacio de lo normal, si su tono de voz es más agudo o grave que de costumbre, balbucea, tartamudea o se pone rojo, probablemente te está mintiendo. La persona que miente siempre se pondrá aunque sea un poco nerviosa al hacerlo, entonces lo evidencia en cómo se expresa, pero ten cuidado y no confundas estas señales con timidez.

  • Respuestas

Si quieres corroborar la información que te da la persona de la cual sospechas, indaga más en datos específicos, hazle preguntas y pídele que sea detallista. Si premeditó el engaño tendrá las respuestas básicas pero no esperará que tú vayas más allá y se enredará dando respuestas incongruentes o erradas, tardará tiempo en darlas o dirá lo primero que se le venga a la mente.

Con estos trucos seguramente atraparás a cualquiera que pretenda mentirte descaradamente. Sólo pon en práctica cada uno de los consejos que te detallamos y ahórrate el trato con cualquier mentiroso.

 

 

 

 

 

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Te decimos cómo manejar las emociones en el trabajo

Carrera & Dinero, Lifestyle, SE CULTA, SE TÚ

Mayo 22, 2017

No hace muchos años atrás, hablar de las emociones en el trabajo era condenarse al fracaso profesional debido a que se veía al trabajador como una máquina de hacer tareas cuya única responsabilidad era producir para la empresa. Afortunadamente los tiempos han cambiado y hoy en día sabemos y reconocemos la importancia de gestionar correcta y efectivamente los sentimientos en cualquier ámbito, a esto le llamamos inteligencia emocional.

Tener la libertad de expresarse, comunicar los distintos sentimientos que se experimentan en la convivencia diaria y manejar los picos emocionales ante las diferentes circunstancias o problemas, sin importar el rol que se ejerce dentro de una organización, forma parte del buen desenvolvimiento como empleado o emprendedor, que además ayuda a engranar y fortalecer el equipo de trabajo, he ahí su importancia.

Es normal que en los miembros de una empresa aparezcan explosiones de ira, frustración, fracaso o culpa y nos es único o exclusivo de la clase trabajadora, también le pasa a la alta cúpula gerencial de menor a mayor escala y es por eso que ahora los departamentos de Recursos Humanos, buscan gerentes capaces de inspirar, guiar al personal a su cargo y ayudarlos a canalizar sus emociones aunque exista alta competencia, tiempos de producción establecidos o metas determinadas bajo presión.

El arte de la gestión emocional

  • Gestión de quejas: Este es quizás el mayor reto que se le puede presentar a un gerente, saber gestionar las quejas y utilizarlas como trampolín al éxito, transformándolas en una oportunidad de crecimiento. Se trata de ser firme en las decisiones pero tomando las críticas constructivas de los subordinados o iguales, siempre teniendo cuidado en cada una de las palabras o gestos usados al dirigirse a terceros. El truco está en dejar pasar el momento emocional (ira, rabia, predisposición) para poder racionalizar y analizar el contexto.
  • Gestión de críticas: por consecuencia de la anterior, surge también la gestión de las críticas, que no es más que saber discernir entre la acotación sana, con propósito y la queja sin sentido o con mala intención. En todas las empresas existe personal tóxico que debe ser corregido o expulsado del ambiente. De no saber manejar las diatribas, puede surgir la frustración o imposibilidad de realizar determinadas tareas, como el manejo de personal, por ejemplo. Un ejercicio práctico es pedir 3 alternativas por cada queja que te presenten.
  • Gestión de ego: todos a diario y más en el ámbito laboral, tenemos que lidiar con nuestro ego y con el de nuestros compañeros. De igual manera debemos manejar las rivalidades, soberbia y arrogancia que nacen en el lugar de trabajo. Lo ideal es que el líder se convierta en una especie de mediador entre las partes para que logren limar asperezas, encontrar un punto medio entre sus posiciones y sanar la relación laboral.
  • Gestión de cambio: nada es estático, todo se transforma constantemente, eso es algo que las empresas deben tener claro y preparar a la jerarquía para los procesos de cambio, ya que muchas personas no se sienten a gusto ante lo nuevo. Cuando se van a realizar modificaciones de cualquier tipo en la dinámica laboral, es importante y necesario que se le comunique con anterioridad a los miembros del equipo para evitar que se corran rumores falsos o alarmistas. Además, de esta manera se todos se sentirán involucrados y tomados en cuenta dentro de la organización, lo que fomenta el sentido de pertenencia.
  • Gestión de responsabilidades: cuando la apatía o el desánimo aparece en los trabajadores, una guía que los motive, inspire y recuerde cuáles son sus responsabilidades, es necesaria para que la empresa no se vaya a pique. Hoy en día se estilan las reuniones grupales en dónde se promueva el diálogo o la tutoría de coach motivacionales. Lo que sí es cierto es que las felicitaciones se dan en público y los regaños en privado, así se transforma la carga emocional negativa en positiva.

Manejar las emociones dentro del trabajo no es fácil, hay que tener mucho tacto y sensibilidad, además de una buena comunicación y empatía para poder gestionar los sentimientos de cada uno de los compañeros. Viéndolo desde el punto de vista de un líder, este tiene la responsabilidad de mantener al equipo sólido, engranado y satisfecho para que la empresa sea productiva y existe un ambiente laboral agradable.

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